domingo, 15 de julio de 2018

El muchacho que hablaba con una florecilla roja



 Hubo una vez un muchacho
que hablaba con una florecilla roja;
pero esta historia no trata del chico,
sino de los pétalos de la flor.

Era verano en las playas del sur,
anochecía en la orilla
y las olas parecían en calma.

Flor, que así se hacía llamar,
crecía entre la hierba seca,
ascendía para observar el lugar.

Pero por más que se erguía,
desde el tallo hasta sus hojas verdes,
no conseguía divisar el mar.

La florecilla permanecía inmóvil,
el tiempo pasaba y solo las malas hierbas
la rodeaban y le cerraban el paso.
El sol no acariciaba sus pétalos.

Un día pasó un muchacho
cerca de la humilde flor,
la miró y le cantó una canción.

La flor intentó estirarse de nuevo,
sucumbir a la cálida estación
de metáforas delirantes.

El muchacho la observó,
presa de la indecisión
y las respuestas ambiguas.

Pensó que no había nacido
en el sitio más adecuado,
que sus espinas
no debían causar dolor.

Pero la flor conocía su camino,
cada paso, cada renglón.
Era sabedora de su propio yo.

Él creía que no pensaba en sí misma,
pero ella quería aprender de todo
en su propia extensión.

“Si alguien la llevase a un lugar mejor,
o si ella se despojase de la hierba…”
Propósitos con buena intención.

Pero sus pétalos eran testigos de la brisa,
conocían la lluvia y los amaneceres,
escuchaban el silencio de las mareas,
eran veleros y no jaulas.

Despertar a los dragones


Heme aquí entre las cenizas
que hicieron del fuego
y las ascuas en tu torso
el finito placer que las destruyó.

Donde no existen las armaduras
ni las espadas de acero
y únicamente se le permite al aullido
devolver el honor.

Solo arena, tibia aún, en el suelo;
la brisa vuelve calidad en su caricia
y temerosa en su roce.
Solo retórica, a falta de valentía;
la noche cae deprisa y furiosa,
más rápida que la propia razón.

Cada vez es más rápida la caída
sin alas, en silencio,
producto de vuelos inciertos
sin ropa interior.

Se acorta el promedio de días
que mis intenciones necesitan
para despertar a los dragones
y esconder al infierno en tu colchón.

Profesionales de los planes de Emple@Joven y Emple@30+ hacen balance al término de sus contratos de empleo



“Era un día cualquiera en el empleo y estábamos trabajando con un grupo de 5º de Primaria en el Proyecto Participación. Uno de los jóvenes, al terminar la jornada, nos dio las gracias por darles la oportunidad de pensar antes de pedir una respuesta y por dejarles realizar muchas preguntas. Esta muestra de agradecimiento nos hizo reflexionar bastante”. Ana María Ordóñez, trabajadora del Centro Municipal de Atención a la Infancia y la Familia (CEMAIF), cuenta con entusiasmo esta experiencia positiva que destaca de su etapa como participante del Plan Emple@Joven.

El pasado 9 de julio finalizaron los contratos de empleo de la mayoría de profesionales de Emple@Joven y Emple@30+ que han pasado por el Área de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Málaga y por los Centros de Servicios Sociales Comunitarios. Contratos laborales, de un año de duración, que han proporcionado a las personas beneficiarias experiencia para afrontar el mercado laboral. Anabel Márquez, Javier Gimón, Viridiana Facio, Antonio José Jiménez, el equipo del Departamento de Prevención del Área, Mariana Olaru, Cristina Luque, Javier Gámez, Miguel Pino y Ana María Ordóñez son algunas de las personas que han pasado por estos planes de empleo. Programas que les han reportado tanto puntos positivos como algunos negativos pero que, sobre todo, les han dado una oportunidad.

La trabajadora del CEMAIF expone que el equipo profesional de los planes de empleo aporta “ilusión, una mejor organización del trabajo, puntos de vista distintos y una manera diferente y más eficaz de llevar a cabo los proyectos”. Particularmente para ella, formar parte del Plan Emple@Joven ha supuesto “una gran oportunidad para conocer las muchas realidades que hay en la infancia y en las familias de Málaga”. A Miguel Pino, profesional del Área de Participación Ciudadana, le ha ayudado a “entender mejor cómo funciona la administración pública en España, a no demonizarla y a comprender a qué se deben los problemas de lentitud e ineficiencia que popularmente se le atribuyen”. Por su parte, Viridiana Facio, diseñadora gráfica de la Sección de Mayores del Área de Derechos Sociales, se lleva de este programa “muchos conocimientos y experiencias enriquecedoras”; su proyecto Imagen positiva de las Personas Mayores le ha ayudado a “conocer de manera más cercana a nuestras personas mayores y su movimiento asociativo”. Facio reconoce haber aportado un “granito de arena” a lo largo de su estancia en el Área y llevarse conocimientos y amistad.

Tanto el plan Emple@Joven como Emple@30+ tienen una doble vertiente: por un lado, son recursos útiles y provechosos para las personas beneficiarias, tanto profesional como personalmente. Por otro, son herramientas fructíferas y rentables para las entidades que acogen a este colectivo de trabajadores y trabajadoras, ya que ayudan a agilizar grandes cargas de trabajo y aportan nuevas ideas. A su vez, para muchas personas como Javier Gámez, trabajador social del CSSC del Distrito Ciudad Jardín, o Cristina Luque, trabajadora social de la Sección de Servicios Sociales Comunitarios del Área, este programa ha supuesto su primera experiencia laboral en su titulación; así como también es una satisfacción para ellas haber realizado labores “novedosas en cuanto a competencias de servicios sociales comunitarios como la Renta Mínima de Inserción Social de Andalucía”, explica Gámez. “Ha contribuido a ampliar la experiencia laboral que tanto reclaman y es difícil de obtener para la juventud actual”, comparte Anabel Márquez, trabajadora del CSSC de Puerto de la Torre. A lo que Luque añade: “Antes de mi participación en el Plan Emple@Joven mi búsqueda de trabajo no fue satisfactoria: no encontraba trabajo de lo que había estudiado, pero espero que después de trabajar en el Área de Derechos Sociales se abran muchas más puertas y tenga más oportunidades de empleo”.

Los empleados y empleadas de estos planes han desarrollado diferentes funciones en el transcurso de un año de contrato. La mayoría confirman que han desarrollado labores propias de la titulación que poseen, como Javier Gimón, empleado del CSSC del Distrito 7, que afirma haber realizado funciones “relacionadas con SYGA para comedores, con el Bono Social y los PEES de Endesa, renovaciones de ayudas a domicilio, revisiones de dependencia, derivaciones de Cruz Roja...” Mariana Olaru, profesional del Área de Igualdad de Oportunidades, ejemplifica también las actuaciones que ha llevado a cabo: “pilates, ejercicios para movilidad articular, zumba, gimnasia en silla, ejercicios de respiración, relajación e imaginación, senderismo...”; actividades que ha desarrollado “disfrutando de la posibilidad de aprender”. Cristina Luque destaca “las labores relacionadas con el Plan de Emergencia Social, la comida a domicilio del Sistema Público de Servicios Sociales y los informes de exclusión” y Javier Gámez “las vinculadas a la Ley de Dependencia, la tramitación y gestión de ayudas económicas, el seguimiento de casos y el servicio de información, valoración y orientación”. Por otro lado, Antonio José Jiménez, auxiliar administrativo del CSSC Huelin, dice que excepcionalmente ha realizado labores que no eran propias de su formación; Miguel Pino indica que no ha efectuado actuaciones relacionadas con sus estudios: “aunque no considero que sea malo, sino más bien enriquecedor y complementario con mi formación”.

Julio llega a su fin haciendo balance de lo acontecido profesionalmente. El equipo del Departamento de Prevención del Área destaca la importancia de este paso por la administración pública: “Más que un programa de inserción laboral y de desarrollo profesional, ha sido una oportunidad de aprendizaje y para obtener experiencia: muy difíciles de conseguir en los tiempos que corren y, a la vez, muy valorados”. Es relevante destacar la importancia de que haya sido la administración pública la que acogiera a este grupo de profesionales, sobre todo para quienes tienen el objetivo de opositar o lo están haciendo actualmente. Aunque, observando las particularidades de la formación y el propósito de cada persona empleada, la adecuación laboral y la influencia profesional tiene diferentes matices. Ana María Ordóñez, subraya que “al menos para quienes hemos trabajado en el Proyecto de Participación Infantil este trabajo nos abrió puertas y nos permitió ver más allá; ahora conocemos de primera mano que se puede trabajar en la enseñanza de muchas más maneras que cuando llegamos”. A lo que añade: “ya conocemos de primera mano que hay muchas personas implicadas en educación, por lo que volveremos a la búsqueda de empleo más motivadas y motivados y con optimismo”. Por su parte, Anabel Márquez opina que son programas adecuados para la inserción laboral y el desarrollo profesional, pero que “es pan para hoy y hambre para mañana”.

Ya desde la experiencia de haber pasado por los planes Emple@Joven y Emple@30+, los empleados y empleadas, echando la vista atrás, valoran las mejoras que se podrían introducir en este tipo de planes de empleo. Gimón ampliaría la duración de los contratos, a los que también les proporcionaría la posibilidad de prórrogas o renovaciones. Márquez incluiría las pagas extraordinarias íntegras y el pago de combustible para las visitas domiciliarias. Una mejora en la que coinciden la mayoría de las personas empleadas de estos planes, como Gámez, Olaru, Jiménez o Luque, radica en las condiciones salariales: “La equiparación del sueldo al resto de compañeros y compañeras municipales según la categoría profesional”. Pino explica: “El salario me parece alarmantemente bajo, casi rozando el salario mínimo; lo cual, viniendo de la administración pública que debe servir de ejemplo, no me parece adecuado”. Y Luque destaca que “todavía no se ha adaptado la especialidad del Grado respecto al salario, sigue habiendo diferenciación entre las categorías A1 y A2: cobrando un salario inferior respecto a la otra categoría cuando todos y todas hemos estudiado 4 años de carrera”. A lo que añade también que “los medios tecnológicos que se nos han facilitado están desfasados”, hecho por el que muchas actuaciones no se podían llevar a cabo, se dependía de los compañeros y compañeras y se trabajaba de forma ralentizada o muy básica.

Ana María Ordóñez aboga por que se ofreciera el plan cada año, revisar las funciones de cada persona empleada para que sean las más apropiadas y mejorar la organización del inicio del contrato avisando con más tiempo. Pino se suma al análisis de las funciones desempeñadas, ya que “las funciones y los puestos de trabajo se asignan según el puesto que se demanda en la solicitud de empleo en el SAE, pero una vez en la oficina de destino no se realizó una reunión para ver donde puede encajar cada uno, de qué manera cada trabajador y trabajadora puede ser de más ayuda, desperdiciando así una cantidad destacable de capital humano”. El profesional del Área de Participación Ciudadana añade que también es necesaria una mínima formación inicial y que “no hay margen para la toma de decisiones; nos encargan tareas rutinarias y simples y esto incide negativamente en la percepción de utilidad del propio trabajo, en la motivación y, finalmente, en la eficiencia en el trabajo”. Por último, señala Pino: “Es absurdo el control del horario de la persona trabajadora: nos controlan las horas que estamos en el puesto de trabajo como si nos pagasen por permanecer en el lugar de trabajo y no por servir a la función pública; esto establece una relación entre la institución y la persona empleada en la que lo importante no es la eficacia del trabajo, sino simplemente ocupar el lugar de trabajo”.

Teniendo en cuenta que los planes de empleo pueden perfeccionarse, actualmente son muy provechosos y útiles para las personas que han podido participar en ellos. Por un lado, facilita la búsqueda posterior de empleo, como aporta Gimón, Ordóñez, Márquez o Gámez. Pino piensa también que esta experiencia le ayudará a crear trabajo o a continuar formándose: “Mis expectativas laborales son montar una pequeña empresa, cursar estudios de doctorado o preparar una oposición, este año me ha servido para tener un tiempo de estabilidad para pensar sobre mi futuro”. Idea que también apoya Jiménez: “Con esto ya tengo un año de experiencia en la administración pública que sirve para continuar mi etapa de oposición por si alguna vez sacaran concurso-oposición en vez de oposición libre”. 

El lado positivo de estos proyectos de empleo prima sobre la reflexión acerca de las posibles mejoras que podrían incorporar. Márquez, la trabajadora del CSSC Puerto de la Torre acaba su contrato con la sensación de que todas las personas usuarias que ha atendido se han sentido agradecidas; Jiménez, auxiliar administrativo en el CSSC Huelin, destaca también la experiencia positiva que se lleva al atender a gente agradecida. Gimón, empleado de CSSC 7, subraya la importancia de haber ayudado gestionando la Renta Mínima: “Estoy satisfecho, creo que he aprendido mucho y he asistido a los demás en esta etapa como trabajador social”. Muchas, y casi todas positivas, son las sensaciones con las que se despiden las personas beneficiarias de los planes de Emple@Joven y Emple@30+ del Área de Derechos Sociales y de los Centros de Servicios Sociales Comunitarios. Luque, trabajadora social de la Sección de Servicios Sociales Comunitarios del Área, explica que su experiencia ha sido positiva. Pino, empleado del Área de Participación Ciudadana resalta un momento concreto que recuerda especialmente: “Fue muy enriquecedora una ocasión en que la Jefa de Servicio nos permitió salir del trabajo para asistir a una sesión de la Comisión de Pleno de Derechos Sociales; se salió ligeramente de mi función como trabajador pero me permitió comprender mejor cómo funciona mi Área, la democracia a nivel municipal, cómo funciona el Ayuntamiento en su conjunto y los niveles de toma de decisiones que hay, la relación entre lo que hago y el debate político”. Gámez, trabajador social del CSSC del Distrito Ciudad Jardín rememora la sensación que sintió cuando dejó de estar “tutorizado” por el equipo profesional de referencia. Gámez se queda, al término de su paso por el plan de empleo, “con la situación de una persona que acudió a mí por emergencia social y, tras realizar una serie de actuaciones, me preguntó un día si podía darme un abrazo porque se sentía muy agradecido por todo lo que se había realizado por él y su familia”.

Reportaje realizado como periodista del Ayuntamiento de Málaga y publicado en el Boletín Informativo de Derechos Sociales

Los planes de empleo: un punto de inflexión



Málaga comenzó el año 2018 con 10.575 personas desempleadas menos que en el mismo periodo del año anterior, según datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. En el pasado mes de mayo, la evolución interanual fue de -1,99% personas demandantes de empleo. Poco a poco desciende el desempleo gracias a medidas como planes de empleo con contratos temporales. El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado la estadística Indicadores Urbanos 2018: esta información muestra que Málaga tiene un nivel de paro de 20,8 %.

Los programas de Emple@Joven y Emple@30+ han mejorado la empleabilidad de las personas demandantes de empleo: el programa Emple@Joven  tiene el objetivo de responder a las urgentes necesidades de la población joven y el programa Emple@30+, el fin de atender a las dificultades para acceder al empleo de las personas mayores de 30 años, ambos regulados por la Ley 2/2015, de 29 de diciembre, de medidas urgentes para favorecer la inserción laboral, la estabilidad en el empleo, el retorno del talento y el fomento del trabajo autónomo.

El consejero de Empleo, Empresa y Comercio de la Junta de Andalucía, Javier Carnero, anunció hace unos meses que a lo largo de este verano se volverán a convocar los planes de empleo, por lo que la empleabilidad seguirá en crecimiento. En concreto, el Ayuntamiento de Málaga lleva 4 años acogiéndose a las convocatorias de planes de empleo impulsadas por la Junta de Andalucía. Los 3 primeros años de esta iniciativa en la capital ya dio trabajo a 3.738 profesionales; a lo que se le suman los 800 contratos que se iniciaron el pasado año. Planes de empleo que representan una gran oportunidad para muchas personas, teniendo en cuenta la actual situación del empleo en España.


Artículo realizado como periodista del Ayuntamiento de Málaga y publicado en el Boletín Informativo de Derechos Sociales




jueves, 28 de junio de 2018

“La Ludoteca es una acción para crear ciudadanos críticos que sean capaces de hacer propuestas para la mejora de su entorno”


Eva Bautista Ríos, Antonia Meléndez Chamizo y Carlos Torres Enríquez forman un equipo original dentro del Área de Derechos Sociales de Málaga. Este grupo pedagógico es el encargado de llevar a cabo una de las apuestas socioeducativas más importantes: el proyecto de prevención comunitaria y socialización de Palma Palmilla La aventura de la vida, a través de su Ludoteca Aprende Jugando. Este proyecto estaba compuesto por 5 integrantes, y en la actualidad lo forman tan solo 3, apoyados por una monitora de Emple@ Joven. Hablamos con el grupo para conocer las claves de esta acción que se viene realizando desde 1997 hasta la actualidad. La actividad acoge a 792 niños y niñas de 7 colegios del distrito. Dispone de 40 actividades, que se imparten en 6 sesiones anuales (2 al trimestre) para cada uno de los cursos de 3º, 4º, 5º y 6º de Primaria, de los siete colegios comprometidos con el proyecto.


¿En qué consiste la Ludoteca? Para Torres Enríquez, monitor de Más Cerca que trabaja en Palma Palmilla desde 1992, la definición del proyecto está clara: “Es una acción para crear ciudadanos críticos que sean capaces de hacer propuestas para la mejora de su entorno”. Bautista Ríos, maestra y educadora social, desvela cómo se ha ido cimentando hasta convertirse en lo que es ahora: “El primer año se preparó como un espacio donde los niños y niñas venían a participar en juegos de mesa, en juegos improvisados... También había sesiones programadas para los colegios. El segundo año empezó a tomar forma con un proyecto de animación a la lectura. Todas las actividades iban encaminadas a ello. Una vez ocurrió esto, nos reunimos y preparamos el proyecto educativo. Ha ido cambiando dado que los intereses de los chicos y chicas han cambiado también”.

¿Cuál fue el origen de este proyecto? Lo primero que se programó fue un taller dedicado al favorecimiento de la lectura. No obstante, el origen de esta intervención educativa transversal también fue la idea, la necesidad de crear lazos entre los colegios y los servicios sociales. “Hacíamos lectura, teatro... muchas actividades puntuales. Nos fuimos dando cuenta de que teníamos que hacer algo más”, explica Torres. El propósito de este trabajo siempre ha sido promover estilos de vida saludables y autónomos en cuanto a las cuestiones de conducta, valores, salud y habilidades sociales. “La Ludoteca es un espacio donde se trabajan las habilidades sociales, la resolución de conflictos, la interculturalidad, la igualdad, el autoestima y los hábitos saludables de forma transversal, fomentando la democracia participativa y el trabajo en equipo mientras se usan juegos, cuentos y dinámicas grupales”, aclara el monitor.

¿En qué fundamentos se basa “La aventura de la vida”? Bautista afirma que “cada integrante del grupo ha sumado conocimientos al proyecto”, mientras que Torres dice que “la Ludoteca ha ido creciendo, avanzando según las exigencias y propuestas de los profesores”. 

¿Cuál es el método de trabajo? La metodología gira en torno a los ejes clave que son la comunicación, la reflexión, la crítica y la colaboración orientado a que niños y niñas sientan el estímulo para expresarse, crear, explicar y construir desde un punto de vista práctico. Supone un aprendizaje cooperativo: sus principios son la colaboración, todo ello a través de la comunicación, la colaboración, la solidaridad, aceptando la diversidad. La acción va destinada a niños y niñas con edades comprendidas entre 8 y 12 años escolarizados en los centros educativos del Distrito Palma-Palmilla. En estas edades hay que aprovechar que no existen aún estilos de vida arraigados, sino que los conocimientos, actitudes, valores y hábitos que lo conforman aún están en desarrollo. Las actividades se sustentan sobre cuatro grandes áreas transversales: autoestima (ser uno mismo y tener éxito), habilidades para la vida (relacionarse, tomar decisiones, manejar las tensiones), y  hábitos de vida (alimentación, higiene, actividades para el descanso y seguridad, salud: medicamentos, enfermedades, drogas...) “Nuestro trabajo se encuentra en evaluación continua y al finalizar cada curso hacemos un análisis de todas las actividades que hemos hecho por si deben ser modificadas o actualizadas. Se innova continuamente”, explica Meléndez. El proyecto, por tanto, se va adaptando a las demandas de los chicos y chicas y de su contexto, haciéndolos siempre protagonistas.

¿Cuál es la aportación de esta actividad a los niños y niñas que participan en ella? Según Bautista: “el currículo del curso es tan extenso que favorece que el profesorado escuche otros modelos. El colectivo de menores traslada lo que aprende en el colegio hasta aquí, pero nuestra intención es doble. Conocer qué relaciones tiene, qué está experimentando. Hablamos a los niños y niñas de la asertividad, para que aprendan a decir que no. Necesitamos saber cómo funcionan sus vidas porque queremos ayudarles a ser buenas personas”. Niños y niñas tienen que estar comprometidos a ir a las sesiones los cuatro años, desde tercero hasta sexto de primaria, en horario escolar y acompañados por sus tutores. Torres hace hincapié en la diversidad de los temas que tratan, como por ejemplo: “Les hablamos de sexualidad, por ahí podemos entrar. Ya han hablado académicamente de esto. Los órganos sexuales primarios y secundarios. La idea nuestra es, a partir de ahí, alertarles sobre los embarazos, las enfermedades de transmisión sexual, etc.”

¿Qué finalidad persigue la Ludoteca? “En definitiva, nuestro objetivo es la prevención. Se forman con lo que reciben del barrio, de sus casas y del colegio. Nosotros ponemos la alarma en las cuestiones que no vemos normales en sus relaciones”, afirma Bautista. Este proyecto ayuda mucho en el día a día de la zona, “Palma Palmilla está habitada por personas muy humildes y por gran variedad de culturas; detrás de cada persona existen muchas historias”, añade Torres.

Entrevista realizada como periodista del Ayuntamiento de Málaga y publicado en el Boletín Informativo de DerechosSociales

Proyecto Hogar: una experiencia de participación ciudadana para mejorar la calidad de vida en Palma-Palmilla



En noviembre de 2005 se aprobó en Pleno Municipal la puesta en marcha de un Plan Estratégico Integral para las barriadas de Palma-Palmilla. Este plan sirvió para impulsar  
Proyecto Hogar: una iniciativa ratificada en agosto del año 2011 para que, mediante la colaboración en red, se optimice el día a día del Distrito 5 desde dentro. El objetivo de este plan es mejorar la calidad del barrio desde el propio barrio: que el vecindario analice sus propias necesidades y sus problemas cotidianos e intente resolverlos. Este proceso de participación ciudadana cuenta con los vecinos y vecinas de la zona, además de con asociaciones, profesionales y administraciones. Eva Bautista Ríos, educadora social, Carlos Torres Enríquez, monitor y Antonia Meléndez Chamizo, educadora social, son algunas de las personas del equipo profesional que trabajan en el desarrollo de este proyecto: Torres como coordinador y Bautista y Meléndez como dinamizadoras de la Mesa de Educación.

“Es una experiencia única de participación ciudadana en la ciudad de Málaga que pretende colocar a la ciudadanía de Palma-Palmilla en el centro de las decisiones públicas antes, durante y después de su ejecución”, describen profesionales que trabajan en esta iniciativa en la página web de la misma. Desde el inicio de este plan el número de participantes ha ido aumentando significativamente, el proceso se ha afianzado y ha repercudido en la reconversión de los planes de actuación, programas y proyectos para hacerlos coincidir con la demanda directa. A su vez, el vecindario se ha convertido en generador de las iniciativas al ver reconocidas sus demandas; la corresponsabilidad ha desembocado en un cambio de visión de este distrito, habitado por más de 35.000 vecinos y vecinas, considerado como uno de los más desfavorecidos de la ciudad y calificado como Zona de Necesidades de Transformación Social (espacio urbano delimitado en cuya población concurren situaciones estructurales de pobreza grave y marginación social).

Proyecto Hogar es un espacio en red que tiene la finalidad compartida de potenciar la autonomía de todas las personas que viven en la zona y transformar la realidad en la que viven. “Es una forma de trabajar que promueve la participación del vecindario en todas sus fases”, explica Torres. Tras hacer un diagnóstico y análisis de todas las necesidades, problemas, debilidades y dificultades del distrito, y generar propuestas desde la colectividad para darles respuesta, los resultados de dicha intervención ven la luz poco a poco. La comunidad es la protagonista en este proceso que tiene un amplio recorrido; no es una intervención puntual, es un proyecto con vistas de futuro en el que cualquier persona puede participar en la medida en la que le sea posible.

Para trabajar todas las áreas temáticas están constituidas 10 mesas de trabajo: Mesa de educación, Mesa de empleo, Mesa de salud, Mesa de juventud, Mesa de las culturas, Mesa de comunicación, Mesa de seguridad, Mesa de limpieza, Mesa de recursos y servicios y Mesa de vivienda. Todas ellas, compuestas por el vecindario, personal técnico de la administración pública y de asociaciones. Todas las propuestas trabajadas en cada mesa se ponen en común  para su puesta en marcha a través de un grupo coordinador compuesto por un representante de cada mesa, dinamizadores del proyecto, representantes de la Agrupación de desarrollo, dirección y coordinador del proyecto. “La finalidad de Proyecto Hogar es transformar la realidad”, concluye Torres.


Reportaje realizado como periodista del Ayuntamiento de Málaga y publicado en el Boletín Informativo de DerechosSociales

domingo, 27 de mayo de 2018

“El patio como espacio de convivencia”: La celebración de los Corralones cumple 14 años




La primera acepción de la RAE para la palabra corralón es: casa de vecindad. Un significado que se sigue enfatizando en todos los sentidos en la celebración de los Corralones. Loli Alcarazo, funcionaria del Centro de Servicios Sociales del Centro y organizadora de esta celebración, defiende en este sentido “el patio como espacio de convivencia”; una festividad cuyo peso recae en el Ayuntamiento de Málaga (CSSC de Distrito Centro) en mayor medida, aunque también participan varias asociaciones en actividades puntuales (como la Asociación Arrabal o la Fundación Don Bosco) y ha propiciado también el nacimiento de La Alacena del Corralón. En 2018 se cumplen 14 años desde que se inició este proyecto.

Esta iniciativa surgió ante la necesidad de hacer una intervención comunitaria en Trinidad y en Perchel, explica Alcarazo, dos barrios con una cultura popular muy importante de la ciudad que se vieron muy afectados a raíz de las inundaciones de 1989. Los corralones son un tipo de construcción de los siglos XVI y XVII que tomaron auge en el XIX con motivo de la revolución industrial que hubo en Málaga, eran las viviendas donde las personas que venían y emigraban del campo a la ciudad se instalaban para abordar la demanda de mano de obra industrial de la época.

1989 es la fecha que marcó un punto de inflexión en la zona de Trinidad y Perchel, especialmente en estos edificios. Los destrozos provocados por las históricas precipitaciones no dejaron otra alternativa que una rehabilitación de estas viviendas. Estas reformas se hicieron respetando la idiosincrasia arquitectónica que caracterizan los patios como zona común de convivencia y socialización. Son viviendas sociales, en régimen de alquiler, de protección oficial. A ellas volvieron quienes vivían antes y también otras personas con dificultades sociales de otras zonas de la ciudad que no tenían nada que ver con las dinámicas del barrio. Las mejoras en materia arquitectónica (en cada vivienda, a partir de la reforma, se construyeron baño y cocina, pues éstos eran compartidos anteriormente) no fueron acompañadas de un proyecto de rehabilitación social para las personas ajenas al estilo de vida del corralón. “El corralón es una vida más familiar. Cuando dos vecinas hablan desde la ventana, otras empiezan a salir para hablar”, dice Dolores Cantarero, vecina de Martinete 2. Hay una dinámica general de esta celebración: el liderazgo de las mujeres, las vecinas de siempre. Miguel Hidalgo, vecino de este patio, da fe de ello: “Las mujeres lo llevan todo para adelante; nosotros nos ocupamos de ayudarlas. Ellas lo organizan todo”. Las que se dedican a decorar y a cuidar de las plantas son ellas, mientras que los hombres se ocupan de colocar y arreglarlo todo, pues muchos son albañiles de profesión. En los corralones existe un estilo de vida peculiar y único. “La vida en un piso moderno y la de un corralón es muy diferente; en uno moderno el vecindario está más distanciado y todo es más monótono”, explica Francisco Funes, presidente de Martinete 2. 

Cristóbal Gil, director del CSSC de Distrito Centro desde 2001, tuvo la idea de aprovechar las peculiares riquezas de los corralones como eje de un proyecto que aglutinara de manera transversal el progreso social y cultural de la zona. Así nació la Semana de Los Corralones en 2004. Este año se celebra la decimocuarta edición de este evento. En todo este tiempo ha habido una evolución muy fuerte del evento: “Queremos trasladar los cambios y la transformación de los espacios comunitarios al espacio público, a las calles y fachadas”, explica Loli Alcarazo. En estos años se han ido introduciendo diversas novedades como los mercadillos, las demostraciones gastronómicas o las muestras de flamenco; en concreto en 2018 las vecinas de la Alacena del corralón contribuirán directamente en el evento llevando a cabo los paseos guiados. El evento, al conseguir fama, ha hecho que otras entidades se unan y participen en la creación de otras actividades. Incluso ha tenido tanta repercusión que ha propiciado la llegada de medios de comunicación y periodistas extranjeros interesados en él, como TV Tokio.

Uno de los aspectos más relevantes de esta celebración es la permeabilidad social: “Es importante que la gente no vea estas zonas como núcleos conflictivos, sino que entren y salgan del barrio como de cualquier otro barrio”, explica Alcarazo. El principal objetivo de la fiesta es que la gente descubra estos lugares desconocidos y que valoren el esfuerzo de todo el vecindario. Desde el punto de vista social, es una motivación para las personas que habitan estos corralones y dar una visión positiva, diferente a la que muchas veces se tiene de esta zona. “Es importante que se mantengan las tradiciones de Málaga”, defiende Miguel Hildago, vecino de Martinete 2. Dentro de la fama que ha adquirido esta celebración, el vecindario reclama mejoras tanto en las ayudas económicas como en la organización del evento en sí. “La semana del corralón nos gusta, pero queremos que nos dejen decidir lo que queremos comprar y dónde”, expresa José Quesada, vecino del corralón Jara 18. A lo que añade otras demandas como: mejor señalización de los espacios típicos con carteles explicativos, el cierre de las calles para facilitar el tránsito de las personas visitantes. Otra de las peticiones es que les den el dinero de los premios en metálico para que el vecindario sea el que decida dónde y qué comprar para esta fiesta.

A esta celebración cultural llegan personas de todas partes: rusos, noruegos, finlandeses, suecos, daneses... Visitantes que hablan con los vecinos y vecinas sin importar el idioma. Además del decorado floral que puede contar con más de 400 plantas como el Corralón Jara 18, las personas que acudan podrán disfrutar de música flamenca, baile, teatro, zarzuela, degustaciones gastronómicas de comidas típicas malagueñas como croquetas, potaje gitano o tortillitas de bacalao. También se puede adquirir muestras artesanas hechas por las mujeres de los corralones, como Carmen Natera, Silvia Sánchez o Isabel Fernández, especialistas en utilizar materiales reciclados en sus obras: cartón de huevo, tejas, latas... Desde el día 2 al 8 de junio se podrá acudir a este evento cultural La Trinidad y El Perchel “Corazón Popular de Málaga”.



Reportaje realizado como periodista del Ayuntamiento de Málaga y publicado en el Boletín Informativo de Derechos Sociales

“Estamos convencidos de que el EIS es la mejor forma de trabajar”




Los EIS (Equipos de Intervención Social) se definen, según la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía, como equipos, cuyo personal ostentará con carácter preferente la titulación de Trabajo Social, Psicología, Educación Social u otras equivalentes, que realizan las tareas necesarias para el desarrollo de las Prestaciones Básicas del Sistema Público de Servicios Sociales. Francisco Raya, trabajador social, y María Dolores Fernández, educadora social, llevan juntos como EIS desde 2006. Este equipo de profesionales defiende este modelo de actuación social que en la actualidad parece decaer: “Hemos trabajado bien en equipo pero en los últimos años esto se está perdiendo porque es más la demanda que llega para cosas puntuales que el trabajo que se planifica para desarrollar con familias”, afirma Francisco Raya.

¿Cuál es la filosofía de un EIS?, ¿por qué se debería trabajar utilizando este modelo? El equipo de Raya y Fernández defiende que es la manera más efectiva de actuación en el ámbito social, pues “se trabaja con el compromiso de ayudar a los demás, ofrecer recursos a las personas, pensando siempre en el usuario, las familias, el grupo y las necesidades que nos plantean de la forma más positiva para ellos”, dice Raya. En esta línea, Fernández destaca la unión desde el punto de vista profesional y lo que esto conlleva: “Siempre tiene que haber un vínculo: llevarse bien, entenderse bien, asumir ambos la responsabilidad de las cargas de trabajo; crear un buen ambiente entre profesionales es fundamental”.

La coyuntura económica ha supuesto un retroceso en la política de actuación social. “Con la crisis se han puesto al servicio del ciudadano muchos recursos, pero para gestionarlos el personal sigue siendo el mismo; la carga de ese trabajo quita tiempo de la intervención grupal, nos convertimos en ocasiones en meros burócratas”, afirma Raya. Una burocratización del sistema que no ha redundado necesariamente en mejoras para las personas usuarias ni en los recursos humanos de los Servicios Sociales. Por ejemplo, la Ley 26/2015, de 28 de julio, de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia hace hincapié en el trabajo conjunto. Fernández señala la importancia de que se haga una apuesta firme por este modelo de trabajo: “Nuestros responsables tienen que tener el convencimiento de que es la mejor forma de trabajar en equipo de forma multidisciplinar; deben impulsarla, es más eficaz, proporciona mejores resultados y más estimulante para nosotros. El usuario no es único, tiene distintos sistemas de protección relacionados: de salud, laboral, familia, dependencia... Nosotros estamos convencidos de que la mejor forma de trabajar es en EIS”.

La experiencia de Raya y Fernández a lo largo de los años ha creado una gran sinergia profesional. Ambos se coordinan diariamente y planifican su labor en función de sus disciplinas y las necesidades más apremiantes de las personas usuarias. Aunque el trabajo social y la educación social, son ámbitos diferentes están íntimamente ligados a la hora de trabajar como EIS. Mientras Raya, el trabajador social, estudia y diagnostica las problemáticas, Fernández, la educadora social, se encarga de aportar un carácter educativo a la intervención. “Hay que hacer protagonista de esa intervención a la persona; es difícil hacerla comprender que es el centro de la intervención, que no podemos solventarle la vida, nosotros estamos para ayudarles. Hay cambiar el esquema que tienen los usuarios de lo que son los servicios sociales”, dice Fernández. El compromiso de la persona es determinante, pues sin él “lo que hacemos es perpetuar la situación de los usuarios y la dependencia institucional”, añade Raya.

El EIS formado por Dolores Fernández y Francisco Raya, que se asienta en el CSSC de Bailén Miraflores, tiene una trayectoria de trabajo de más de diez años en la barriada de La Corta, catalogada como zona básica desfavorecida, en la que se han tenido que enfrentar a situaciones conflictivas, en una localización deficitaria en recursos y formación. Aquí han trabajado, sobre todo, las problemáticas relacionadas con menores: malos tratos, desprotección... “En La Corta hay muchas intervenciones que se repiten que son las relacionadas con el tema del absentismo y hemos conseguido avanzar mucho. Incluso hoy en día tenemos casos de hijos de las personas que fueron absentistas; en estos 12 años que llevamos ya hemos trabajado con los hijos que a su vez han sido ya padres”, dice Raya.

Otra de las problemáticas sociales más graves y recurrentes en la actualidad, sobre todo en la barriada La Corta, es el desempleo y la falta de vivienda. Hay personas que se convierten en usuarias crónicas, que son difícilmente insertables y vuelven continuamente a los servicios sociales. “Algunas tienen aprobada la ayuda para el alquiler pero no encuentran casa en Málaga”, dice Raya. En la zona de Bailén-Miraflores, donde trabajan actualmente, el equipo de intervención detecta otras problemáticas como dificultades derivadas de la guarda y custodia de los hijos, en las que se implican a través de los juzgados, o problemas que surgen como resultado de los divorcios.

Este equipo se organiza en función de la demanda. “Es un puzzle en el que tenemos que ir dándole respuesta a todo”, afirma Fernández. Encadenan labores de atención directa un día a la semana, visitas, redacción de informes y gestión de prestaciones, entre otras tareas. El equipo prioriza lo urgente, condicionado por una serie de plazos. Aunque hay coordinación interna de centro y dentro del EIS, no disponen de una fórmula entre los equipos para comunicarse y compartir experiencias comunes: “Sería una propuesta maravillosa porque no hay nada fijado, una forma de enriquecernos”, dice Fernández. Otra de las demandas que observan, en cuanto a recursos humanos, es el tercer pilar de un EIS completo: un profesional de la psicología. De las figuras que componen el EIS, la del educador social está relegada y “no se valora igual para completar la plantilla”, según Fernández.

Fernández y Raya han conseguido numerosos logros durante su experiencia como EIS. Buenos resultados que ejemplifican la eficacia de esta forma de trabajo conjunto. Raya señala la importancia del hecho de haber conseguido “la primera niña en La Corta que obtuvo el graduado en Educación Secundaria, un logro que se alcanzó entre todos”. Fernández destaca también el caso de una usuaria que, afirma, “tenemos siempre en mente”. Se trata de una intervención, que mostraba muchos factores en contra, con una mujer a la que al final le concedieron una vivienda, “aún nos llama para felicitarnos las Pascuas”. Experiencias satisfactorias que les llevan a defender esta forma de trabajo aunque, asume Fernández: “Actualmente se carga tanto a los servicios sociales que muchas veces desvirtuamos el trabajo de intervención a las familias porque atendemos más a la demanda inmediata”.

Reportaje realizado como periodista del Ayuntamiento de Málaga y publicado en el Boletín Informativo de Derechos Sociales



“La Semana Popular de Los Corralones es un instrumento de intervención comunitaria”



Cristóbal Gil Valenzuela es el director del CSSC Centro desde el año 2001. Tiene la diplomatura de Trabajo Social por la Universidad de Málaga. Hablamos con  él con motivo de la Semana Popular de Los Corralones.

¿Cuáles son las funciones de un director o directora de centro de servicios sociales comunitarios?

La figura de gestor o gestora de los CSSC es la del director o directora, que se corresponde con el puesto de estructura jefe de Sección de Servicios Sociales de las Juntas Municipales de Distrito. El director o directora  es el responsable de la gestión integral del CSSC. Las funciones y tareas más comunes son:

·         La coordinación con Área de Bienestar Social, siendo el vehículo transmisor de las orientaciones y directrices que desde ella se producen. Así mismo es el responsable de la aplicación de las normativas en materia de servicios sociales.

·         Debe promover y dirigir la realización anual de estudio-diagnóstico de la Zona Básica de Servicios Sociales, así como la planificación y evaluación de la intervención social.

·         Gestiona los recursos del Centro, controla el presupuesto y autoriza gastos en primera instancia, vela por el mantenimiento y seguridad de los edificios que dependan del CSSC, sus instalaciones, mobiliario y equipamientos en general (mobiliario, fotocopiadoras, equipos informáticos, etc.), así como también supervisa la gestión de los recursos específicos destinados a la intervención social.

·         Ejerce la jefatura del personal del Centro, en primera instancia, velando por el cumplimiento del horario, la diligencia en el trabajo, organizar los permisos, etc. Así mismo, es el coordinador y supervisor técnico de los Equipos de Intervención Social. Cuando es requerida o se detecta la necesidad, la dirección debe proveer asistencia técnica y seguimiento de la ejecución de los proyectos y las distintas programaciones, al conjunto de los profesionales.

·         El director o directora debe garantizar el correcto funcionamiento del sistema de información del CSSC y sus flujos documentales.

·         Es el responsable de la Unidad Administrativa, en cuanto a la organización de los procedimientos de trabajo interno y su relación con las demás estructuras del CSSC.

·         Es la figura técnica representativa oficial del CSSC. Para ello, promueve contactos, encuentros, reuniones, etc. con entidades de su ámbito con objeto de lograr una coordinación de la intervención social en la Zona Básica de Servicios Sociales.

·         Por último, debe garantizar el correcto funcionamiento el sistema de Gestión de Calidad, tanto en lo referido a cumplimientos de los criterios y procesos internos como en la eficiencia de las prestaciones y satisfacción de los usuarios.



¿Cuál es la problemática social más importante que enfrenta el CSSC de Distrito Centro en la actualidad?

El ámbito de actuación del Centro de Servicios Sociales Comunitarios es muy amplio y complejo. Nuestro distrito presenta una enorme diversidad sociológica en cuanto a clases sociales y grupos de especial necesidad. Esto determina que la problemática social  que se aborda desde el CSSC resulta bastante heterogénea, desde las que están referenciadas con el campo estricto de las prestaciones básicas de servicios sociales hasta las que están con actuaciones complementarias con los sistemas de protección de empleo, educación, viviendas, sanidad y justicia. Desde el punto de vista de la intensidad y la prevalencia de necesidades sociales destacamos, como colectivos prioritarios a las personas mayores, la población inmigrante y las zonas desfavorecidas del distrito, en las que los sectores de poblaciones más relevantes son las familias y los menores.

La población del Distrito Centro está más envejecida que en el resto de la ciudad, y los problemas de los mayores (dependencia, movilidad, nivel de rentas…) son una de las principales demandas que recibimos. El 12% de los residentes en la Zona Básica son extranjeros, 10.211 personas, que suponen el 20,3% del total de extranjeros empadronados en la ciudad. Estas personas presentan dificultades de integración social y escolar, en el acceso al mercado de trabajo y en la cobertura de las necesidades básicas de subsistencia.

La población residente en las zonas desfavorecidas, donde se produce una importante aglomeración de personas en riesgo o en situación de exclusión social, supone 19.209 habitantes, el 23% de la población del Distrito Centro, y está distribuida en 7.681 familias o unidades de convivencia, que suponen el 22,6% del total de los hogares del distrito. Estas son Trinidad Sur y Perchel Norte, Cruz Verde, Capuchinos Sur y el barrio de Ollerías. Un 43% de la población de las cinco zonas habita en Viviendas de Protección Pública, 8.225 personas, respondiendo mayoritariamente a los criterios e indicadores específicos que definen las situaciones de exclusión social. 
Las principales características sociales de estos colectivos son: obreros no cualificados, tienen bajos niveles de renta familiar, bajos niveles de instrucción, no poseen en propiedad medios de producción, tienen una relación irregular con la actividad laboral, existe mayor peso de la población pasiva y escasa empleabilidad de la población activa. Por último, es de destacar que un amplio porcentaje de este agregado social se encuadra en los parámetros que definen a los colectivos instalados en la “subcultura de la marginación”, habiéndose consolidado una dinámica social que se transmite entre generaciones,  reproduciendo valores y estilos de vida.

¿A cuántas personas pueden llegar a atender en un día en este centro?

En un día pueden acudir a nuestras instalaciones en torno a 150 o 200 personas. Pero este dato no es lo suficientemente ilustrativo para comprender el nivel la cobertura social de nuestro servicio. Algunos datos de la Memoria de 2017 nos puede ayudar a hacernos una idea aproximada:

·         Las trabajadoras y trabajadores sociales atendieron a 9.535 personas en las consultas de las UTS.
·         Se tramitaron 3.788 expedientes y se emitieron 1.417 informes técnicos.
·         Así mismo se incorporaron al Sistema de Atención a la Dependencia 698 nuevas personas.
·         Las educadoras y educadores sociales trabajaron en 741 casos de tratamiento y apoyo familiar.
·         Atendimos a 662 personas con limitaciones de AVD en el SAD y se gestionaron 1.208 prestaciones económicas por importe de 748.575,60 €.

¿Cómo se coordina el CSSC con el resto de organizaciones e instituciones?

El CSSC está permanentemente coordinado con las entidades sociales e institucionales que están presentes en la Zona Básica de Servicios Sociales. La coordinación se establece a través de diversos mecanismos dependiendo del sector de intervención o la problemática que se aborda. Podemos destacar las siguientes experiencias:

·         La comisión de absentismo escolar del distrito, en la que además del CSSC están representados todos los centros educativos, Fiscalía de Menores, Inspección educativa y Policía Local.

·         La Mesa de Envejecimiento Activo, en la que participan con nosotros los Centros de Salud, Asociaciones de Mayores, Fundación Arena y Cruz Roja.

·         La Mesa de Coordinación de la Intervención Social en Viviendas Públicas del Distrito Centro, con el Instituto Municipal de la Vivienda, la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía, la Policía Local y el Área de Derechos Sociales.

·         Participamos en las Mesas de Barrios de Cruz Verde-Lagunillas y en la de Perchel-Centro, auspiciadas por los Centros de Salud de la Victoria y Centro-Perchel.

De manera cotidiana se mantiene una coordinación y colaboración constantes, protocolizadas, con entidades sociales como Arrabal, Incide, Caixa Pro infancia, Fundación Don Bosco, Cáritas, etc., y organismos públicos como los centros educativos, los centros de salud, hospitales, SAE, juzgados, etc.

¿Cómo participa el centro de servicios sociales del Distrito Centro en la Semana de los Corralones?

El Centro de Servicios Sociales es el organizador y responsable de la semana Popular de los Corralones.  Esta actividad forma parte del Proyecto de Desarrollo Comunitario de Trinidad Sur y Perchel Norte y está incluida en la programación y presupuestos anuales del Centro. Los Servicios Sociales Comunitarios intervienen en los tres niveles que el Trabajo Social como disciplina científica establece: individual, grupal y comunitario. De ahí que nuestra programación incorpore servicios, proyectos, actuaciones  que se dirigen tanto a individuos y familias (valoración y orientación, prestaciones económicas, SAD, tratamientos familiares…), como a grupos formales e informales (ejemplo las aulas de educación familiar, grupos de autoayuda de cuidadores, la Escuela de Envejecimiento Activo, Centro de Animación Infantil y Adolescente…) y a barriadas o áreas de la Zona Básica de Servicios Sociales que requieren una movilización  e implicación del vecindario para abordar sus problemáticas.

De ahí que desde el año 2004 nos planteamos una intervención sociocomunitaria con la finalidad de “promover la integración y normalización de este territorio en el conjunto de la ciudad”, trabajando con dos horizontes: la recuperación, integración y puesta en valor para la ciudad de los  barrios Perchel Norte y Trinidad Sur, tomando como eje de desarrollo la  promoción  de la cultura popular y la potencialidad turística del Centro Histórico y lograr la promoción social y económica del vecindario, para eliminar exclusión social endémica que estos barrios padecen.

Básicamente es un trabajo de participación directa del vecindario, sin intermediarios sociales, a través de grupos de trabajo, representantes de los patios, asambleas vecinales, etc., animadas y apoyadas por el personal técnico del Centro. La Semana Popular es un instrumento de intervención comunitaria que pretende la normalización de un área urbana socialmente deprimida a través de la implicación directa del vecindario en la mejora de su entorno, que promueve y desarrolla sus capacidades y cualidades, ofreciendo al resto de la ciudad la belleza de sus patios.


¿Cómo surgió la iniciativa de la celebración de la Semana de Los Corralones?

En el año 2004 el barrio presentaba un estado de degradación física, y también social, alarmante. Edificios de viviendas públicas, de nueva construcción y de una buena calidad arquitectónica, estaban deteriorados, descuidados, con usos indebidos, etc. Así mismo existían importantes problemas de convivencia vecinal. Para revertir la situación desarrollamos una estrategia de intervención basada en centros de interés para la población: recuperar, adecentar y embellecer los espacios comunes de los edificios, los patios. Les planteamos hacer un concurso en el que se obtendría una serie de premios a los corralones mejor recuperados.

A la vez, pusimos en movimiento potencialidades latentes y presentes en la zona: Trinidad y Perchel son los barrios históricos populares de la ciudad por excelencia, en ellos había nacido y pervivía la cultura popular de Málaga: flamenco, gastronomía, arquitectura popular, festejos, tienen un importante patrimonio monumental civil y religioso, así como  arqueológico. Su ubicación geográfica en el Centro Histórico, permitía aprovechar sinergias para favorecer la rehabilitación urbana, el turismo, etc. Y, sobre todo, en la tipología de vivienda se mantenía la esencia moderna de la arquitectura popular tradicional, que volvimos a denominar como corralón.


Desde el punto de vista social, ¿qué supone para la comunidad de Trinidad y Perchel una celebración como ésta? 

En general, el Proyecto de Desarrollo Comunitario ha supuesto un importante proceso de aprendizaje colectivo, de movilización y protagonismo de la población en el cambio experimentado en el barrio.

El impacto del proyecto se puede resumir en estos cuatro logros:

·         Se ha producido un potente fenómeno de recuperación de la identidad de barrio, que ha favorecido la cooperación y la cohesión entre la vecindad. Así mismo ha servido para revalorizar la dignidad y la autoestima de las personas percheleras y trinitarias, favoreciendo así el crecimiento y desarrollo de las capacidades de ciudadanía.

·         Los dos barrios se han forjado un nuevo estatus dentro de la ciudad. Son miles los malagueños y malagueñas que visitan y disfrutan de la belleza de los  patios de los corralones, del esfuerzo cooperativo, del arte peculiar que las personas trinitarias y percheleras ofrecen al conjunto de su ciudad.

·         Sobre todo ha servido para superar el “estigma social” de barrios marginados y peligrosos. Del etiquetaje de áreas “prohibidas” por inseguras, han implantado en la mente de malagueños y malagueñas la imagen de las flores, el sonido de las fuentes con agua, la frescura de los patios, la artesanía de la elaboración propia, etc. 

·         Han ganado permeabilidad social en el conjunto urbano de Málaga. Vuelven a ser barrios transitados y considerados por la ciudadanía como piezas habituales del espacio público urbano.

Entrevista realizada como periodista del Ayuntamiento de Málaga y publicada en el Boletín Informativo de Derechos Sociales

lunes, 30 de abril de 2018

El I Plan Transversal por la convivencia y la prevención de la radicalización violenta cumple un año desde su puesta en marcha

La clave del progreso es caminar hacia la interculturalidad y, dentro de este recorrido, el punto determinante es la prevención. Es por ello que en Málaga se desarrolla el I Plan Transversal por la convivencia y la prevención de la radicalización violenta, una guía en la que se plasman las acciones y los objetivos con los que se lucha contra la radicalización al amparo del Plan estratégico nacional. “Trabajamos con las personas para asentar las bases de la convivencia”, expone Lola Aurioles, jefa de servicio de Derechos Sociales. Este Plan Transversal cuenta con un equipo técnico dirigido por tres profesionales de perfil interdisciplinar de intervención social, creado específicamente para el desarrollo de este programa. Marisa Mérida, educadora social, Malika Mouh, experta en mediación intercultural y Lola Aguilar, monitora, nos acercan a los primeros pasos de este Plan que ya lleva un año de andadura. Estas tres mujeres han sido las encargadas de hacer aterrizar este Plan en Málaga gracias a la apuesta política local para trabajar en este ámbito. Como se puede extraer de la propia denominación de este documento, “el Plan se dirige a cualquier tipo de extremismo: social, cultural, conductual, bandas callejeras...”, expone Marisa Mérida. El programa focaliza su actividad tanto en la ESO, o en la Universidad, como en las redes sociales, las personas usuarias de los centros sociales, las nuevas personas residentes y las asociaciones. Málaga es pionera. Como afirma Lola Aurioles: “en relación a otros planes, la importancia de este, el énfasis se sitúa en la prevención, en el ámbito social, y no en el de seguridad”. En este sentido, el programa cambia el punto de vista y se centra en los grupos más vulnerables: mujeres, jóvenes, menores no acompañados y extuelados, inmigrantes y personas sin hogar. Aunque “no hay un perfil definitivo para establecer los factores y las causas de la radicalización, ha variado muchísimo en los últimos años”, explica Malika Mouh. A lo que Lola Aurioles añade: “los perfiles que antes aparecían en los medios de comunicación han cambiado actualmente; las redes sociales influyen y la juventud es un factor de riesgo”. En el Plan Transversal de Málaga, la relación entre jóvenes y redes sociales es uno de los puntos estratégicos del programa preventivo. Nuestra ciudad comparte las pautas de otras instituciones internacionales que trabajan en esta materia. La propia ONU quiere involucrar a las redes sociales en la lucha contra el yihadismo, pues le otorga la máxima relevancia a éstas. El director ejecutivo del Comité contra el Terrorismo de la organización supranacional (CTED), Jean-Paul Laborde, exponía ya en 2015 la importancia de involucrar a la sociedad civil, la empresa privada y el núcleo de las redes sociales en desarrollar una estrategia efectiva para combatir el terrorismo. En esta línea, un estudio de octubre del año pasado realizado por la Universidad de George Washington concluyó que, tanto Twitter como el resto de redes sociales, deberían tener en consideración la aplicación de diversas medidas preventivas que les permitiesen controlar el surgimiento de nuevos extremistas. Proteger y concienciar a jóvenes sobre las técnicas de manipulación que se utilizan desde los grupos violentos para reclutar, crear redes de activistas para defender los derechos humanos en la red y desarrollar un léxico que desvincule el Islam con el terrorismo son varios de los objetivos incluidos en el Plan Transversal contra la radicalización. Las estrategias clave que se han ejecutado en este primer año de trabajo han estado orientadas a la colaboración institucional a nivel local e internacional. La formación para el equipo de profesionales sociales de los CSSC en materia de prevención contra la radicalización ha sido una de las prioridades en este tiempo. Ésta es fundamental para que, desde los servicios sociales y las asociaciones tengan las herramientas para detectar posibles casos de personas radicalizadas o susceptibles de serlo. Los planes de lucha contra la radicalización en Europa están poniendo el foco en el entorno de las personas vulnerables. Las mujeres son un colectivo determinante a tener en cuenta en el trabajo de prevención, pues, según Marisa Mérida “las mujeres son el soporte ideológico y un papel prioritario en la familia”. En el mundo han surgido diferentes iniciativas que han unido a madres de jóvenes que se incorporaron a los grupos de combatientes del autodenominado Estado Islámico. La ONG austriaca Mujeres sin Fronteras, una de las impulsoras del proyecto Escuela de madres, es uno de los ejemplos más importantes. En este reportaje del Huffington Post se relata la experiencia de estas personas y su trabajo divulgativo. La igualdad de género y la promoción de la mujer están muy vinculadas a este programa. Desde el Área de Derechos Sociales se está trabajando especialmente para fomentar el papel de las mujeres musulmanas en la participación y el liderazgo, a través de talleres de capacitación sobre la prevención del radicalismo en jóvenes y charlas formativas sobre salud, educación, derechos familiares, recursos sociales... En la lucha contra la radicalización, el empoderamiento de las mujeres, su posición como pilar para la buena convivencia, las convierte en un referente moral de la sociedad. No han existido planes contra la radicalización hasta 2005, aunque los programas de prevención comenzaron en 1995. “No ha habido planes específicos pero se aborda el tema en todos los de prevención social”, afirma Lola Aurioles. El actual tiene vigencia hasta 2020. Hasta hoy, de las 245 medidas planteadas, se han implementado 82. En la actualidad se siguen desarrollando los protocolos y las herramientas para seguir avanzando en él. Este Plan, como la mayoría de este tipo, no es un documento estático, cerrado. La sociedad cambiante de hoy en día exige redefinir constantemente las actuaciones, por lo que en el futuro se redactarán nuevos planes, más si cabe si los casos de violencia de carácter extremista se siguen reproduciendo en las ciudades. La pluralidad y la convivencia histórica entre las diferentes culturas en la ciudad favorece el camino hacia la interculturalidad; unas coordenadas en las que la cohesión social sea una constante y se reproduzca generación tras generación.


Reportaje realizado como periodista del Ayuntamiento de Málaga y publicado en el Boletín Informativo de Derechos sociales