domingo, 27 de mayo de 2018

“El patio como espacio de convivencia”: La celebración de los Corralones cumple 14 años




La primera acepción de la RAE para la palabra corralón es: casa de vecindad. Un significado que se sigue enfatizando en todos los sentidos en la celebración de los Corralones. Loli Alcarazo, funcionaria del Centro de Servicios Sociales del Centro y organizadora de esta celebración, defiende en este sentido “el patio como espacio de convivencia”; una festividad cuyo peso recae en el Ayuntamiento de Málaga (CSSC de Distrito Centro) en mayor medida, aunque también participan varias asociaciones en actividades puntuales (como la Asociación Arrabal o la Fundación Don Bosco) y ha propiciado también el nacimiento de La Alacena del Corralón. En 2018 se cumplen 14 años desde que se inició este proyecto.

Esta iniciativa surgió ante la necesidad de hacer una intervención comunitaria en Trinidad y en Perchel, explica Alcarazo, dos barrios con una cultura popular muy importante de la ciudad que se vieron muy afectados a raíz de las inundaciones de 1989. Los corralones son un tipo de construcción de los siglos XVI y XVII que tomaron auge en el XIX con motivo de la revolución industrial que hubo en Málaga, eran las viviendas donde las personas que venían y emigraban del campo a la ciudad se instalaban para abordar la demanda de mano de obra industrial de la época.

1989 es la fecha que marcó un punto de inflexión en la zona de Trinidad y Perchel, especialmente en estos edificios. Los destrozos provocados por las históricas precipitaciones no dejaron otra alternativa que una rehabilitación de estas viviendas. Estas reformas se hicieron respetando la idiosincrasia arquitectónica que caracterizan los patios como zona común de convivencia y socialización. Son viviendas sociales, en régimen de alquiler, de protección oficial. A ellas volvieron quienes vivían antes y también otras personas con dificultades sociales de otras zonas de la ciudad que no tenían nada que ver con las dinámicas del barrio. Las mejoras en materia arquitectónica (en cada vivienda, a partir de la reforma, se construyeron baño y cocina, pues éstos eran compartidos anteriormente) no fueron acompañadas de un proyecto de rehabilitación social para las personas ajenas al estilo de vida del corralón. “El corralón es una vida más familiar. Cuando dos vecinas hablan desde la ventana, otras empiezan a salir para hablar”, dice Dolores Cantarero, vecina de Martinete 2. Hay una dinámica general de esta celebración: el liderazgo de las mujeres, las vecinas de siempre. Miguel Hidalgo, vecino de este patio, da fe de ello: “Las mujeres lo llevan todo para adelante; nosotros nos ocupamos de ayudarlas. Ellas lo organizan todo”. Las que se dedican a decorar y a cuidar de las plantas son ellas, mientras que los hombres se ocupan de colocar y arreglarlo todo, pues muchos son albañiles de profesión. En los corralones existe un estilo de vida peculiar y único. “La vida en un piso moderno y la de un corralón es muy diferente; en uno moderno el vecindario está más distanciado y todo es más monótono”, explica Francisco Funes, presidente de Martinete 2. 

Cristóbal Gil, director del CSSC de Distrito Centro desde 2001, tuvo la idea de aprovechar las peculiares riquezas de los corralones como eje de un proyecto que aglutinara de manera transversal el progreso social y cultural de la zona. Así nació la Semana de Los Corralones en 2004. Este año se celebra la decimocuarta edición de este evento. En todo este tiempo ha habido una evolución muy fuerte del evento: “Queremos trasladar los cambios y la transformación de los espacios comunitarios al espacio público, a las calles y fachadas”, explica Loli Alcarazo. En estos años se han ido introduciendo diversas novedades como los mercadillos, las demostraciones gastronómicas o las muestras de flamenco; en concreto en 2018 las vecinas de la Alacena del corralón contribuirán directamente en el evento llevando a cabo los paseos guiados. El evento, al conseguir fama, ha hecho que otras entidades se unan y participen en la creación de otras actividades. Incluso ha tenido tanta repercusión que ha propiciado la llegada de medios de comunicación y periodistas extranjeros interesados en él, como TV Tokio.

Uno de los aspectos más relevantes de esta celebración es la permeabilidad social: “Es importante que la gente no vea estas zonas como núcleos conflictivos, sino que entren y salgan del barrio como de cualquier otro barrio”, explica Alcarazo. El principal objetivo de la fiesta es que la gente descubra estos lugares desconocidos y que valoren el esfuerzo de todo el vecindario. Desde el punto de vista social, es una motivación para las personas que habitan estos corralones y dar una visión positiva, diferente a la que muchas veces se tiene de esta zona. “Es importante que se mantengan las tradiciones de Málaga”, defiende Miguel Hildago, vecino de Martinete 2. Dentro de la fama que ha adquirido esta celebración, el vecindario reclama mejoras tanto en las ayudas económicas como en la organización del evento en sí. “La semana del corralón nos gusta, pero queremos que nos dejen decidir lo que queremos comprar y dónde”, expresa José Quesada, vecino del corralón Jara 18. A lo que añade otras demandas como: mejor señalización de los espacios típicos con carteles explicativos, el cierre de las calles para facilitar el tránsito de las personas visitantes. Otra de las peticiones es que les den el dinero de los premios en metálico para que el vecindario sea el que decida dónde y qué comprar para esta fiesta.

A esta celebración cultural llegan personas de todas partes: rusos, noruegos, finlandeses, suecos, daneses... Visitantes que hablan con los vecinos y vecinas sin importar el idioma. Además del decorado floral que puede contar con más de 400 plantas como el Corralón Jara 18, las personas que acudan podrán disfrutar de música flamenca, baile, teatro, zarzuela, degustaciones gastronómicas de comidas típicas malagueñas como croquetas, potaje gitano o tortillitas de bacalao. También se puede adquirir muestras artesanas hechas por las mujeres de los corralones, como Carmen Natera, Silvia Sánchez o Isabel Fernández, especialistas en utilizar materiales reciclados en sus obras: cartón de huevo, tejas, latas... Desde el día 2 al 8 de junio se podrá acudir a este evento cultural La Trinidad y El Perchel “Corazón Popular de Málaga”.



Reportaje realizado como periodista del Ayuntamiento de Málaga y publicado en el Boletín Informativo de Derechos Sociales

“Estamos convencidos de que el EIS es la mejor forma de trabajar”




Los EIS (Equipos de Intervención Social) se definen, según la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía, como equipos, cuyo personal ostentará con carácter preferente la titulación de Trabajo Social, Psicología, Educación Social u otras equivalentes, que realizan las tareas necesarias para el desarrollo de las Prestaciones Básicas del Sistema Público de Servicios Sociales. Francisco Raya, trabajador social, y María Dolores Fernández, educadora social, llevan juntos como EIS desde 2006. Este equipo de profesionales defiende este modelo de actuación social que en la actualidad parece decaer: “Hemos trabajado bien en equipo pero en los últimos años esto se está perdiendo porque es más la demanda que llega para cosas puntuales que el trabajo que se planifica para desarrollar con familias”, afirma Francisco Raya.

¿Cuál es la filosofía de un EIS?, ¿por qué se debería trabajar utilizando este modelo? El equipo de Raya y Fernández defiende que es la manera más efectiva de actuación en el ámbito social, pues “se trabaja con el compromiso de ayudar a los demás, ofrecer recursos a las personas, pensando siempre en el usuario, las familias, el grupo y las necesidades que nos plantean de la forma más positiva para ellos”, dice Raya. En esta línea, Fernández destaca la unión desde el punto de vista profesional y lo que esto conlleva: “Siempre tiene que haber un vínculo: llevarse bien, entenderse bien, asumir ambos la responsabilidad de las cargas de trabajo; crear un buen ambiente entre profesionales es fundamental”.

La coyuntura económica ha supuesto un retroceso en la política de actuación social. “Con la crisis se han puesto al servicio del ciudadano muchos recursos, pero para gestionarlos el personal sigue siendo el mismo; la carga de ese trabajo quita tiempo de la intervención grupal, nos convertimos en ocasiones en meros burócratas”, afirma Raya. Una burocratización del sistema que no ha redundado necesariamente en mejoras para las personas usuarias ni en los recursos humanos de los Servicios Sociales. Por ejemplo, la Ley 26/2015, de 28 de julio, de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia hace hincapié en el trabajo conjunto. Fernández señala la importancia de que se haga una apuesta firme por este modelo de trabajo: “Nuestros responsables tienen que tener el convencimiento de que es la mejor forma de trabajar en equipo de forma multidisciplinar; deben impulsarla, es más eficaz, proporciona mejores resultados y más estimulante para nosotros. El usuario no es único, tiene distintos sistemas de protección relacionados: de salud, laboral, familia, dependencia... Nosotros estamos convencidos de que la mejor forma de trabajar es en EIS”.

La experiencia de Raya y Fernández a lo largo de los años ha creado una gran sinergia profesional. Ambos se coordinan diariamente y planifican su labor en función de sus disciplinas y las necesidades más apremiantes de las personas usuarias. Aunque el trabajo social y la educación social, son ámbitos diferentes están íntimamente ligados a la hora de trabajar como EIS. Mientras Raya, el trabajador social, estudia y diagnostica las problemáticas, Fernández, la educadora social, se encarga de aportar un carácter educativo a la intervención. “Hay que hacer protagonista de esa intervención a la persona; es difícil hacerla comprender que es el centro de la intervención, que no podemos solventarle la vida, nosotros estamos para ayudarles. Hay cambiar el esquema que tienen los usuarios de lo que son los servicios sociales”, dice Fernández. El compromiso de la persona es determinante, pues sin él “lo que hacemos es perpetuar la situación de los usuarios y la dependencia institucional”, añade Raya.

El EIS formado por Dolores Fernández y Francisco Raya, que se asienta en el CSSC de Bailén Miraflores, tiene una trayectoria de trabajo de más de diez años en la barriada de La Corta, catalogada como zona básica desfavorecida, en la que se han tenido que enfrentar a situaciones conflictivas, en una localización deficitaria en recursos y formación. Aquí han trabajado, sobre todo, las problemáticas relacionadas con menores: malos tratos, desprotección... “En La Corta hay muchas intervenciones que se repiten que son las relacionadas con el tema del absentismo y hemos conseguido avanzar mucho. Incluso hoy en día tenemos casos de hijos de las personas que fueron absentistas; en estos 12 años que llevamos ya hemos trabajado con los hijos que a su vez han sido ya padres”, dice Raya.

Otra de las problemáticas sociales más graves y recurrentes en la actualidad, sobre todo en la barriada La Corta, es el desempleo y la falta de vivienda. Hay personas que se convierten en usuarias crónicas, que son difícilmente insertables y vuelven continuamente a los servicios sociales. “Algunas tienen aprobada la ayuda para el alquiler pero no encuentran casa en Málaga”, dice Raya. En la zona de Bailén-Miraflores, donde trabajan actualmente, el equipo de intervención detecta otras problemáticas como dificultades derivadas de la guarda y custodia de los hijos, en las que se implican a través de los juzgados, o problemas que surgen como resultado de los divorcios.

Este equipo se organiza en función de la demanda. “Es un puzzle en el que tenemos que ir dándole respuesta a todo”, afirma Fernández. Encadenan labores de atención directa un día a la semana, visitas, redacción de informes y gestión de prestaciones, entre otras tareas. El equipo prioriza lo urgente, condicionado por una serie de plazos. Aunque hay coordinación interna de centro y dentro del EIS, no disponen de una fórmula entre los equipos para comunicarse y compartir experiencias comunes: “Sería una propuesta maravillosa porque no hay nada fijado, una forma de enriquecernos”, dice Fernández. Otra de las demandas que observan, en cuanto a recursos humanos, es el tercer pilar de un EIS completo: un profesional de la psicología. De las figuras que componen el EIS, la del educador social está relegada y “no se valora igual para completar la plantilla”, según Fernández.

Fernández y Raya han conseguido numerosos logros durante su experiencia como EIS. Buenos resultados que ejemplifican la eficacia de esta forma de trabajo conjunto. Raya señala la importancia del hecho de haber conseguido “la primera niña en La Corta que obtuvo el graduado en Educación Secundaria, un logro que se alcanzó entre todos”. Fernández destaca también el caso de una usuaria que, afirma, “tenemos siempre en mente”. Se trata de una intervención, que mostraba muchos factores en contra, con una mujer a la que al final le concedieron una vivienda, “aún nos llama para felicitarnos las Pascuas”. Experiencias satisfactorias que les llevan a defender esta forma de trabajo aunque, asume Fernández: “Actualmente se carga tanto a los servicios sociales que muchas veces desvirtuamos el trabajo de intervención a las familias porque atendemos más a la demanda inmediata”.

Reportaje realizado como periodista del Ayuntamiento de Málaga y publicado en el Boletín Informativo de Derechos Sociales



“La Semana Popular de Los Corralones es un instrumento de intervención comunitaria”



Cristóbal Gil Valenzuela es el director del CSSC Centro desde el año 2001. Tiene la diplomatura de Trabajo Social por la Universidad de Málaga. Hablamos con  él con motivo de la Semana Popular de Los Corralones.

¿Cuáles son las funciones de un director o directora de centro de servicios sociales comunitarios?

La figura de gestor o gestora de los CSSC es la del director o directora, que se corresponde con el puesto de estructura jefe de Sección de Servicios Sociales de las Juntas Municipales de Distrito. El director o directora  es el responsable de la gestión integral del CSSC. Las funciones y tareas más comunes son:

·         La coordinación con Área de Bienestar Social, siendo el vehículo transmisor de las orientaciones y directrices que desde ella se producen. Así mismo es el responsable de la aplicación de las normativas en materia de servicios sociales.

·         Debe promover y dirigir la realización anual de estudio-diagnóstico de la Zona Básica de Servicios Sociales, así como la planificación y evaluación de la intervención social.

·         Gestiona los recursos del Centro, controla el presupuesto y autoriza gastos en primera instancia, vela por el mantenimiento y seguridad de los edificios que dependan del CSSC, sus instalaciones, mobiliario y equipamientos en general (mobiliario, fotocopiadoras, equipos informáticos, etc.), así como también supervisa la gestión de los recursos específicos destinados a la intervención social.

·         Ejerce la jefatura del personal del Centro, en primera instancia, velando por el cumplimiento del horario, la diligencia en el trabajo, organizar los permisos, etc. Así mismo, es el coordinador y supervisor técnico de los Equipos de Intervención Social. Cuando es requerida o se detecta la necesidad, la dirección debe proveer asistencia técnica y seguimiento de la ejecución de los proyectos y las distintas programaciones, al conjunto de los profesionales.

·         El director o directora debe garantizar el correcto funcionamiento del sistema de información del CSSC y sus flujos documentales.

·         Es el responsable de la Unidad Administrativa, en cuanto a la organización de los procedimientos de trabajo interno y su relación con las demás estructuras del CSSC.

·         Es la figura técnica representativa oficial del CSSC. Para ello, promueve contactos, encuentros, reuniones, etc. con entidades de su ámbito con objeto de lograr una coordinación de la intervención social en la Zona Básica de Servicios Sociales.

·         Por último, debe garantizar el correcto funcionamiento el sistema de Gestión de Calidad, tanto en lo referido a cumplimientos de los criterios y procesos internos como en la eficiencia de las prestaciones y satisfacción de los usuarios.



¿Cuál es la problemática social más importante que enfrenta el CSSC de Distrito Centro en la actualidad?

El ámbito de actuación del Centro de Servicios Sociales Comunitarios es muy amplio y complejo. Nuestro distrito presenta una enorme diversidad sociológica en cuanto a clases sociales y grupos de especial necesidad. Esto determina que la problemática social  que se aborda desde el CSSC resulta bastante heterogénea, desde las que están referenciadas con el campo estricto de las prestaciones básicas de servicios sociales hasta las que están con actuaciones complementarias con los sistemas de protección de empleo, educación, viviendas, sanidad y justicia. Desde el punto de vista de la intensidad y la prevalencia de necesidades sociales destacamos, como colectivos prioritarios a las personas mayores, la población inmigrante y las zonas desfavorecidas del distrito, en las que los sectores de poblaciones más relevantes son las familias y los menores.

La población del Distrito Centro está más envejecida que en el resto de la ciudad, y los problemas de los mayores (dependencia, movilidad, nivel de rentas…) son una de las principales demandas que recibimos. El 12% de los residentes en la Zona Básica son extranjeros, 10.211 personas, que suponen el 20,3% del total de extranjeros empadronados en la ciudad. Estas personas presentan dificultades de integración social y escolar, en el acceso al mercado de trabajo y en la cobertura de las necesidades básicas de subsistencia.

La población residente en las zonas desfavorecidas, donde se produce una importante aglomeración de personas en riesgo o en situación de exclusión social, supone 19.209 habitantes, el 23% de la población del Distrito Centro, y está distribuida en 7.681 familias o unidades de convivencia, que suponen el 22,6% del total de los hogares del distrito. Estas son Trinidad Sur y Perchel Norte, Cruz Verde, Capuchinos Sur y el barrio de Ollerías. Un 43% de la población de las cinco zonas habita en Viviendas de Protección Pública, 8.225 personas, respondiendo mayoritariamente a los criterios e indicadores específicos que definen las situaciones de exclusión social. 
Las principales características sociales de estos colectivos son: obreros no cualificados, tienen bajos niveles de renta familiar, bajos niveles de instrucción, no poseen en propiedad medios de producción, tienen una relación irregular con la actividad laboral, existe mayor peso de la población pasiva y escasa empleabilidad de la población activa. Por último, es de destacar que un amplio porcentaje de este agregado social se encuadra en los parámetros que definen a los colectivos instalados en la “subcultura de la marginación”, habiéndose consolidado una dinámica social que se transmite entre generaciones,  reproduciendo valores y estilos de vida.

¿A cuántas personas pueden llegar a atender en un día en este centro?

En un día pueden acudir a nuestras instalaciones en torno a 150 o 200 personas. Pero este dato no es lo suficientemente ilustrativo para comprender el nivel la cobertura social de nuestro servicio. Algunos datos de la Memoria de 2017 nos puede ayudar a hacernos una idea aproximada:

·         Las trabajadoras y trabajadores sociales atendieron a 9.535 personas en las consultas de las UTS.
·         Se tramitaron 3.788 expedientes y se emitieron 1.417 informes técnicos.
·         Así mismo se incorporaron al Sistema de Atención a la Dependencia 698 nuevas personas.
·         Las educadoras y educadores sociales trabajaron en 741 casos de tratamiento y apoyo familiar.
·         Atendimos a 662 personas con limitaciones de AVD en el SAD y se gestionaron 1.208 prestaciones económicas por importe de 748.575,60 €.

¿Cómo se coordina el CSSC con el resto de organizaciones e instituciones?

El CSSC está permanentemente coordinado con las entidades sociales e institucionales que están presentes en la Zona Básica de Servicios Sociales. La coordinación se establece a través de diversos mecanismos dependiendo del sector de intervención o la problemática que se aborda. Podemos destacar las siguientes experiencias:

·         La comisión de absentismo escolar del distrito, en la que además del CSSC están representados todos los centros educativos, Fiscalía de Menores, Inspección educativa y Policía Local.

·         La Mesa de Envejecimiento Activo, en la que participan con nosotros los Centros de Salud, Asociaciones de Mayores, Fundación Arena y Cruz Roja.

·         La Mesa de Coordinación de la Intervención Social en Viviendas Públicas del Distrito Centro, con el Instituto Municipal de la Vivienda, la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía, la Policía Local y el Área de Derechos Sociales.

·         Participamos en las Mesas de Barrios de Cruz Verde-Lagunillas y en la de Perchel-Centro, auspiciadas por los Centros de Salud de la Victoria y Centro-Perchel.

De manera cotidiana se mantiene una coordinación y colaboración constantes, protocolizadas, con entidades sociales como Arrabal, Incide, Caixa Pro infancia, Fundación Don Bosco, Cáritas, etc., y organismos públicos como los centros educativos, los centros de salud, hospitales, SAE, juzgados, etc.

¿Cómo participa el centro de servicios sociales del Distrito Centro en la Semana de los Corralones?

El Centro de Servicios Sociales es el organizador y responsable de la semana Popular de los Corralones.  Esta actividad forma parte del Proyecto de Desarrollo Comunitario de Trinidad Sur y Perchel Norte y está incluida en la programación y presupuestos anuales del Centro. Los Servicios Sociales Comunitarios intervienen en los tres niveles que el Trabajo Social como disciplina científica establece: individual, grupal y comunitario. De ahí que nuestra programación incorpore servicios, proyectos, actuaciones  que se dirigen tanto a individuos y familias (valoración y orientación, prestaciones económicas, SAD, tratamientos familiares…), como a grupos formales e informales (ejemplo las aulas de educación familiar, grupos de autoayuda de cuidadores, la Escuela de Envejecimiento Activo, Centro de Animación Infantil y Adolescente…) y a barriadas o áreas de la Zona Básica de Servicios Sociales que requieren una movilización  e implicación del vecindario para abordar sus problemáticas.

De ahí que desde el año 2004 nos planteamos una intervención sociocomunitaria con la finalidad de “promover la integración y normalización de este territorio en el conjunto de la ciudad”, trabajando con dos horizontes: la recuperación, integración y puesta en valor para la ciudad de los  barrios Perchel Norte y Trinidad Sur, tomando como eje de desarrollo la  promoción  de la cultura popular y la potencialidad turística del Centro Histórico y lograr la promoción social y económica del vecindario, para eliminar exclusión social endémica que estos barrios padecen.

Básicamente es un trabajo de participación directa del vecindario, sin intermediarios sociales, a través de grupos de trabajo, representantes de los patios, asambleas vecinales, etc., animadas y apoyadas por el personal técnico del Centro. La Semana Popular es un instrumento de intervención comunitaria que pretende la normalización de un área urbana socialmente deprimida a través de la implicación directa del vecindario en la mejora de su entorno, que promueve y desarrolla sus capacidades y cualidades, ofreciendo al resto de la ciudad la belleza de sus patios.


¿Cómo surgió la iniciativa de la celebración de la Semana de Los Corralones?

En el año 2004 el barrio presentaba un estado de degradación física, y también social, alarmante. Edificios de viviendas públicas, de nueva construcción y de una buena calidad arquitectónica, estaban deteriorados, descuidados, con usos indebidos, etc. Así mismo existían importantes problemas de convivencia vecinal. Para revertir la situación desarrollamos una estrategia de intervención basada en centros de interés para la población: recuperar, adecentar y embellecer los espacios comunes de los edificios, los patios. Les planteamos hacer un concurso en el que se obtendría una serie de premios a los corralones mejor recuperados.

A la vez, pusimos en movimiento potencialidades latentes y presentes en la zona: Trinidad y Perchel son los barrios históricos populares de la ciudad por excelencia, en ellos había nacido y pervivía la cultura popular de Málaga: flamenco, gastronomía, arquitectura popular, festejos, tienen un importante patrimonio monumental civil y religioso, así como  arqueológico. Su ubicación geográfica en el Centro Histórico, permitía aprovechar sinergias para favorecer la rehabilitación urbana, el turismo, etc. Y, sobre todo, en la tipología de vivienda se mantenía la esencia moderna de la arquitectura popular tradicional, que volvimos a denominar como corralón.


Desde el punto de vista social, ¿qué supone para la comunidad de Trinidad y Perchel una celebración como ésta? 

En general, el Proyecto de Desarrollo Comunitario ha supuesto un importante proceso de aprendizaje colectivo, de movilización y protagonismo de la población en el cambio experimentado en el barrio.

El impacto del proyecto se puede resumir en estos cuatro logros:

·         Se ha producido un potente fenómeno de recuperación de la identidad de barrio, que ha favorecido la cooperación y la cohesión entre la vecindad. Así mismo ha servido para revalorizar la dignidad y la autoestima de las personas percheleras y trinitarias, favoreciendo así el crecimiento y desarrollo de las capacidades de ciudadanía.

·         Los dos barrios se han forjado un nuevo estatus dentro de la ciudad. Son miles los malagueños y malagueñas que visitan y disfrutan de la belleza de los  patios de los corralones, del esfuerzo cooperativo, del arte peculiar que las personas trinitarias y percheleras ofrecen al conjunto de su ciudad.

·         Sobre todo ha servido para superar el “estigma social” de barrios marginados y peligrosos. Del etiquetaje de áreas “prohibidas” por inseguras, han implantado en la mente de malagueños y malagueñas la imagen de las flores, el sonido de las fuentes con agua, la frescura de los patios, la artesanía de la elaboración propia, etc. 

·         Han ganado permeabilidad social en el conjunto urbano de Málaga. Vuelven a ser barrios transitados y considerados por la ciudadanía como piezas habituales del espacio público urbano.

Entrevista realizada como periodista del Ayuntamiento de Málaga y publicada en el Boletín Informativo de Derechos Sociales

lunes, 30 de abril de 2018

El I Plan Transversal por la convivencia y la prevención de la radicalización violenta cumple un año desde su puesta en marcha

La clave del progreso es caminar hacia la interculturalidad y, dentro de este recorrido, el punto determinante es la prevención. Es por ello que en Málaga se desarrolla el I Plan Transversal por la convivencia y la prevención de la radicalización violenta, una guía en la que se plasman las acciones y los objetivos con los que se lucha contra la radicalización al amparo del Plan estratégico nacional. “Trabajamos con las personas para asentar las bases de la convivencia”, expone Lola Aurioles, jefa de servicio de Derechos Sociales. Este Plan Transversal cuenta con un equipo técnico dirigido por tres profesionales de perfil interdisciplinar de intervención social, creado específicamente para el desarrollo de este programa. Marisa Mérida, educadora social, Malika Mouh, experta en mediación intercultural y Lola Aguilar, monitora, nos acercan a los primeros pasos de este Plan que ya lleva un año de andadura. Estas tres mujeres han sido las encargadas de hacer aterrizar este Plan en Málaga gracias a la apuesta política local para trabajar en este ámbito. Como se puede extraer de la propia denominación de este documento, “el Plan se dirige a cualquier tipo de extremismo: social, cultural, conductual, bandas callejeras...”, expone Marisa Mérida. El programa focaliza su actividad tanto en la ESO, o en la Universidad, como en las redes sociales, las personas usuarias de los centros sociales, las nuevas personas residentes y las asociaciones. Málaga es pionera. Como afirma Lola Aurioles: “en relación a otros planes, la importancia de este, el énfasis se sitúa en la prevención, en el ámbito social, y no en el de seguridad”. En este sentido, el programa cambia el punto de vista y se centra en los grupos más vulnerables: mujeres, jóvenes, menores no acompañados y extuelados, inmigrantes y personas sin hogar. Aunque “no hay un perfil definitivo para establecer los factores y las causas de la radicalización, ha variado muchísimo en los últimos años”, explica Malika Mouh. A lo que Lola Aurioles añade: “los perfiles que antes aparecían en los medios de comunicación han cambiado actualmente; las redes sociales influyen y la juventud es un factor de riesgo”. En el Plan Transversal de Málaga, la relación entre jóvenes y redes sociales es uno de los puntos estratégicos del programa preventivo. Nuestra ciudad comparte las pautas de otras instituciones internacionales que trabajan en esta materia. La propia ONU quiere involucrar a las redes sociales en la lucha contra el yihadismo, pues le otorga la máxima relevancia a éstas. El director ejecutivo del Comité contra el Terrorismo de la organización supranacional (CTED), Jean-Paul Laborde, exponía ya en 2015 la importancia de involucrar a la sociedad civil, la empresa privada y el núcleo de las redes sociales en desarrollar una estrategia efectiva para combatir el terrorismo. En esta línea, un estudio de octubre del año pasado realizado por la Universidad de George Washington concluyó que, tanto Twitter como el resto de redes sociales, deberían tener en consideración la aplicación de diversas medidas preventivas que les permitiesen controlar el surgimiento de nuevos extremistas. Proteger y concienciar a jóvenes sobre las técnicas de manipulación que se utilizan desde los grupos violentos para reclutar, crear redes de activistas para defender los derechos humanos en la red y desarrollar un léxico que desvincule el Islam con el terrorismo son varios de los objetivos incluidos en el Plan Transversal contra la radicalización. Las estrategias clave que se han ejecutado en este primer año de trabajo han estado orientadas a la colaboración institucional a nivel local e internacional. La formación para el equipo de profesionales sociales de los CSSC en materia de prevención contra la radicalización ha sido una de las prioridades en este tiempo. Ésta es fundamental para que, desde los servicios sociales y las asociaciones tengan las herramientas para detectar posibles casos de personas radicalizadas o susceptibles de serlo. Los planes de lucha contra la radicalización en Europa están poniendo el foco en el entorno de las personas vulnerables. Las mujeres son un colectivo determinante a tener en cuenta en el trabajo de prevención, pues, según Marisa Mérida “las mujeres son el soporte ideológico y un papel prioritario en la familia”. En el mundo han surgido diferentes iniciativas que han unido a madres de jóvenes que se incorporaron a los grupos de combatientes del autodenominado Estado Islámico. La ONG austriaca Mujeres sin Fronteras, una de las impulsoras del proyecto Escuela de madres, es uno de los ejemplos más importantes. En este reportaje del Huffington Post se relata la experiencia de estas personas y su trabajo divulgativo. La igualdad de género y la promoción de la mujer están muy vinculadas a este programa. Desde el Área de Derechos Sociales se está trabajando especialmente para fomentar el papel de las mujeres musulmanas en la participación y el liderazgo, a través de talleres de capacitación sobre la prevención del radicalismo en jóvenes y charlas formativas sobre salud, educación, derechos familiares, recursos sociales... En la lucha contra la radicalización, el empoderamiento de las mujeres, su posición como pilar para la buena convivencia, las convierte en un referente moral de la sociedad. No han existido planes contra la radicalización hasta 2005, aunque los programas de prevención comenzaron en 1995. “No ha habido planes específicos pero se aborda el tema en todos los de prevención social”, afirma Lola Aurioles. El actual tiene vigencia hasta 2020. Hasta hoy, de las 245 medidas planteadas, se han implementado 82. En la actualidad se siguen desarrollando los protocolos y las herramientas para seguir avanzando en él. Este Plan, como la mayoría de este tipo, no es un documento estático, cerrado. La sociedad cambiante de hoy en día exige redefinir constantemente las actuaciones, por lo que en el futuro se redactarán nuevos planes, más si cabe si los casos de violencia de carácter extremista se siguen reproduciendo en las ciudades. La pluralidad y la convivencia histórica entre las diferentes culturas en la ciudad favorece el camino hacia la interculturalidad; unas coordenadas en las que la cohesión social sea una constante y se reproduzca generación tras generación.


Reportaje realizado como periodista del Ayuntamiento de Málaga y publicado en el Boletín Informativo de Derechos sociales  

Raúl Jiménez: “Quiero hacer un análisis Big Data con la gran cantidad de datos que tenemos sobre usuarios de los servicios sociales comunitarios”

Raúl Jiménez es el nuevo concejal de Derechos Sociales y responsable político del Distrito Carretera de Cádiz. Es Ingeniero en Telecomunicaciones, especializado en Comunicaciones, Telemática y Gestión. Posee un Master of Bussiness Administration Executive. Anteriormente ha sido el responsable del Área de Medioambiente y Sostenibilidad, desde 2013 hasta ahora. Hablamos con él para conocer sus perspectivas ante el nuevo cargo. 

¿Qué supone para usted este nombramiento como nuevo concejal de Derechos Sociales? 
Por un lado es una oportunidad, ya que los que nos dedicamos al servicio público tenemos la vocación de estar cerca de aquellos que tienen necesidades o están pasando por problemas y desde esta posición podré trabajar para ayudarles, por otro lado, es un reto, mi predecesor ha dejado un listón muy alto y tengo el firme compromiso de poder estar a la altura.

Usted es ingeniero de Telecomunicaciones. ¿En qué pueden beneficiar sus conocimientos en el ámbito de la tecnología a un Área como Derechos Sociales?
Cada vez que un concejal se hace cargo de un área municipal intenta darle su toque, en este caso por mi formación mi objetivo es que podamos hacer uso de las nuevas tecnologías para poder seguir prestando un servicio de manera remota y por otro lado hacer un análisis Big Data con la gran cantidad de datos que tenemos sobre personas usuarias de los servicios sociales comunitarios, de este modo, cruzando estos datos podemos extraer resultados y conclusiones que nos permitirán tomar mejores decisiones.

¿Cuáles son sus prioridades durante sus primeros meses como concejal de Derechos Sociales?
En estos primeros meses mi objetivo será tener un conocimiento exhaustivo del trabajo que se hace en el interior del área, incluido procedimientos esenciales, y todas las dependencias incluidas en la misma. Por otro lado, conocer a los colectivos sociales en sus respectivos ámbitos para analizar cómo mejorar nuestro trabajo en red con ellos.

¿Cómo ha sido su acogida por parte del Área?
Excepcional. Me han recibido con la mejor de sus sonrisas, con muchas ganas y sobre todo he percibido un entusiasmo en su trabajo que es difícil de encontrar en otras áreas municipales.

¿Le ha ofrecido algún consejo Julio Andrade, el anterior concejal, para su nuevo puesto?
Que hay un gran equipo de trabajo en el área y que confíe en su profesionalidad. El año que viene son las elecciones municipales y autonómicas.

¿Cree que este nuevo puesto es solo provisional o se ve aquí más allá de 2019?
Todavía no pienso en las elecciones, ahora mi pensamiento está únicamente en aprender, en poner al día, y en estar a la altura de lo que se espera de mí, a partir de ahí estaré en disponibilidad de proponer nuevas ideas, nuevos retos y ésos, evidentemente, no tienen fecha límite.

Según su ficha en el Ayuntamiento, es colaborador de ACNUR y Ayuda en Acción. ¿En qué ha consistido esa colaboración con estas organizaciones? ¿Ha participado en actividades, donaciones...? Colaboro con ellos con donaciones, con Ayuda en Acción mediante el apadrinamiento de un niño (aunque más bien es para una comunidad), y ACNUR hace un trabajo que se escapa a las fronteras y siempre entendí que cualquier colaboración era poca ya que casi siempre trabajan en tierra de nadie.

¿Quiere dejar algún mensaje para el equipo de profesionales del Área?
Desde que estoy en política siempre me he dejado asesorar y he confiado en los profesionales de este Ayuntamiento, sabiendo delegar responsabilidades, pero, eso sí, muy encima de todas las tareas con un gran espíritu de trabajo en equipo. Espero aprender mucho de vosotros para posteriormente saber dirigir con buen acierto las mejores políticas sociales del Ayuntamiento.


Entrevista realizada como periodista del Ayuntamiento de Málaga y publicada en el Boletín Informativo de Derechos sociales 

viernes, 30 de marzo de 2018

Conciliar para vivir


La sociedad está cambiando. El papel de la mujer ha evolucionado a lo largo del siglo XX hasta llegar a ser, en la actualidad, un pilar fundamental. Su incorporación al mercado laboral, su lucha por los derechos fundamentales, su defensa para la transformación de los roles... Avances en la política, la economía y la cultura que plantean un enfrentamiento entre la tradición y la contemporaneidad en cuanto a que el ámbito laboral y familiar es aún difícil de compatibilizar. El feminismo se mueve con el objetivo de que estos progresos conduzcan hacia una sociedad más concienciada ante las carencias que generan la desigualdad de género y se evidencien las soluciones.

“Hacer compatibles dos o más cosas”, es la segunda definición que la RAE da al verbo “conciliar”. Pero, ¿de qué hablamos cuando usamos el término “conciliación” en relación a la igualdad? La lucha por la conciliación incluye a hombres y mujeres, pues es una necesidad de ambos. Sobre la conciliación, que es uno de los 9 ejes del II Plan Transversal de Género municipal (PTG) giró la campaña de Igualdad del Ayuntamiento de Málaga para el 8M, Día de la Mujer. El Plan, que vertebra política y actuaciones para “crear las condiciones necesarias para facilitar a la población de Málaga la conciliación de la vida profesional, personal y familiar, así como favorecer el desarrollo de la igualdad real entre la ciudadanía”, tiene dos objetivos: adecuar y promover medidas de conciliación para mujeres y hombres y propiciar un cambio de actitudes respecto a la organización del trabajo y la vida social. Partiendo de estos principios se llevan a cabo desde el Área una serie de acciones que van desde los bancos del tiempo, talleres de corresponsabilidad  y distribución de los cuidados en los distritos, hasta cinefórums y ciclos de conferencias. El último informe bianual del II PTG refleja datos positivos, ya que se pusieron en marcha 76 medidas cifra muy por encima de las 19 que había planificadas en un primer momento.

“Todas las personas necesitamos compaginar el trabajo remunerado con el trabajo doméstico no remunerado. Por eso no solo hablamos de conciliar el ámbito laboral o familiar, sino que además incluimos el tiempo personal, porque éste es esencial como vía para el autocuidado, el equilibro personal, la salud y el mantenimiento de los proyectos vitales”, afirma Montse Clos, agente de Igualdad en el Distrito Palma-Palmilla. Angélica Cuenca, jefa de Negociado de Violencia de Género del Área de Derechos Sociales, en esta misma línea dice que la conciliación es “una manera de gestionar tu tiempo libre, tu tiempo laboral y tu vida personal de una manera racional, más razonable y que te genere un equilibrio tanto laboral, familiar, emocional y mental”. Así opina también Nuria Manzanares, agente de Igualdad del Distrito Centro: “la conciliación consiste en poder llevar con facilidad y plenitud la vida laboral y familiar”.

“El conflicto entre vida familiar y vida laboral posee una enorme trascendencia. La tensión no resuelta entre el trabajo reproductivo (el propio del ámbito familiar y doméstico) y el trabajo productivo (el propio del ámbito laboral y mercantil, exterior a
la familia) encierra una amenaza para la reproducción misma de la sociedad: es decir, el conflicto entre vida familiar y vida laboral pone en cuestión el contrato entre sexos y el contrato entre generaciones sobre los que descansa, básicamente, la reproducción social”, expone el estudio Conciliación de la vida familiar y la vida laboral: Situación actual, necesidades y demandas del Instituto de la Mujer.

En España, según el informe publicado en diciembre de 2015 por el Instituto de Política Familiar: “la conciliación laboral y familiar en es cada vez más defectuosa debido a la incorporación de ambos cónyuges al mercado de trabajo y al alargamiento de los horarios laborales”. La agente de Igualdad Nuria Manzanares defiende que “sobre el papel hay cosas que benefician a la conciliación, aunque el problema es que empresas y organismos públicos en sus convenios no las aplican”. Opinión con la que coincide la Angélica Cuenca: “las leyes están vacías si no se dotan de personal y de recursos, si no se llevan a cabo no tienen ningún tipo de repercusión”. La Ley Orgánica 3/2007 de 22 de marzo, para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres y la Ley 12/2007 de 26 de noviembre, para la Promoción de la Igualdad de Género en Andalucía, “asumen  medidas destinadas a favorecer el acceso y la permanencia de las mujeres al empleo; encontramos un capítulo que se refiere a la necesaria conciliación de la vida laboral, familiar y personal; es necesario que estas leyes se cumplan”, afirma Montse Clos.

Los españoles están entre los europeos que más horas trabajan al año, según la OCDE. Además, los trabajadores españoles tan solo pueden dedicar 3,3 horas de media al hogar y a la familia, siendo las mujeres (con 4,29 horas) las que dedican más tiempo, según cifras extraídas por el IPF. Nuria Manzanares aboga por tomar ejemplo de los países del Norte de Europa, como Islandia, para comenzar a progresar en el ámbito de la conciliación. Sugerencia a la que se suma Montse Clos: “Desde el año 2003, los islandeses tienen un sistema único de bajas parentales que concede a las parejas nueve meses de permiso para atender a sus hijos recién nacidos. La madre dispone de tres meses, al igual que el padre (un derecho no transferible a la madre), y cuentan con tres meses adicionales que ambos progenitores pueden repartirse según les convenga. Además, los niños y niñas islandeses acuden a guarderías públicas financiadas por el estado. Actualmente es uno de los países con  una de las tasas de fertilidad más altas de Europa, dos hijos por mujer, y tiene el más alto nivel de empleo femenino del mundo, superior al 80%”.

Mientras, en nuestro país, “aunque ya había muchas carencias en relación a la conciliación, la reforma laboral nos ha hecho volver hacia atrás aún más”, dice Manzanares. Cuenca lo achaca a que “el sistema del libre mercado y el neoliberalismo valora la producción por encima de todo y deja a un lado la vida personal, familiar, laboral y el bienestar de la ciudadanía en general”. El presentismo en el trabajo tampoco favorece la conciliación, aunque Manzanares piensa que “es necesario porque la presencia física te hace visible, te aumenta la visión en la resolución de conflictos, el contacto con otras personas… todo ello enriquece”. Opinión que Cuenca no comparte: “En este sistema en el que estamos, de producción, de libre mercado, de neoliberalismo extremo y pornográfico, no se valora la productividad de las personas, no se hace un diseño del puesto de trabajo; no vale de nada estar delante de un ordenador si no estás produciendo. Si trabajásemos por objetivos, se podría trabajar tanto desde casa como desde París, el tiempo que se dedicara se estaría produciendo, se podría conciliar y seríamos más felices”.

Otra problemática que ataca a la conciliación es el mobbing maternal, una “lacra” laboral que impide que muchas trabajadoras puedan ser madres al poner su puesto de trabajo en peligro por ello, denuncia el Instituto de la Mujer. Cuenca expone que “las empresas no tiene por qué tener la culpa de esto, ya que están educadas en la misma mierda que están educadas las demás: consumir, producir, dinero... El Gobierno, a través de sus leyes y sanciones es quien tiene que procurar dar una compensación económica a la empresa para que una mujer cuando decida quedarse embarazada o coger su permiso no tenga ningún tipo de consecuencia negativa”. A lo que añade que “es el Gobierno quien tiene que velar por todo eso; la igualdad, la prevención de los diferentes tipos de violencia hacia las mujeres, la conciliación y la corresponsabilidad no se pueden dejar a la buena voluntad, son cuestiones de estado, del sistema organizativo y de política. Hay que tener en cuenta que estamos en un paraguas político que no favorece el sistema social: van a otra cosa y si queda dinero paran”. Clos añade que “las mujeres se ven expuestas a conductas de hostigamiento, sufren situaciones tales como no ser contratadas, ser degradadas de sus funciones, disminución de su salario, presión para renunciar voluntariamente, la no renovación del contrato, el despido…”

Una mala conciliación también propicia el retraso en la maternidad y la reducción de la natalidad. Clos defiende la puesta en marcha de leyes públicas “para romper la dinámica de que las mujeres tengamos que decidir entre una vida familiar o una laboral. Por un lado,  necesitamos que existan servicios públicos de cuidados que nos permita resolver nuestras necesidades de cuidados. Por otro, entender que cuidar es una responsabilidad colectiva y no un asunto de mujeres. Es necesario generar una estructura social y económica que sitúe los cuidados en el centro de la vida. Cuando las mujeres sintamos que no necesitamos “elegir”,  la natalidad se normalizará de forma natural”.  Angélica Cuenca añade: “Las mujeres son casi siempre las que se piden la reducción de jornada para cuidar a los descendientes, lo que conlleva una reducción de salario. Si estaban en pareja y se separan, han estado cobrando menos, su cotización también es menor y, en consecuencia, el paro que cobrarán también lo será: todo suma”.

Soluciones posibles para comenzar a cambiar la situación de la conciliación serían: “romper con roles y estereotipos sexistas que involucran con exclusividad a las mujeres dentro de los hogares en el trabajo de cuidados, es vital que los cuidados estén basados en una responsabilidad colectiva. La sociedad también debe responsabilizarse de su parte y generar recursos y políticas que cuiden de la ciudadanía. Es necesario construir alianzas entre las familias, el mercado económico y las políticas públicas”, afirma Clos. Manzanares también apuesta por tomar medidas de “flexibilidad horaria, permisos para cuando menores o mayores se ponen enfermos sin afectación económica… La agente de Igualdad en el Distrito Palma-Palmilla agrega que “la ley de igualdad posibilita el derecho a solicitar excedencias por cuidado a familiares, pero esta no es una opción posible para muchas personas que no pueden dejar de trabajar; en estos casos es necesario reforzar la ley de Dependencia de tal forma que resuelva las necesidades reales de las personas”. Es un punto de vista que comparte Cuenca, que afirma: “Si la sociedad cambia a la política, la política también puede cambiar a la sociedad. Se tienen que desarrollar unas medidas muy completas desde la política, las leyes y desde la sociedad también reivindicándose. Todas las personas tenemos culpa de eso”.


El factor sociocultural es definitivo para que se reproduzcan las costumbres: “La cultura de cuidados en España está muy arraigada”, expone Angélica Cuenca. “La educación que tenemos en género nos pesa como una losa. Hay mujeres que intentan quitarse piedras de la mochila, pero no hay que escatimar el daño que nos hace a las mujeres la tarea de los cuidados. Que nosotras tomemos un tipo de decisiones con respecto a la conciliación tiene muchísimas más consecuencias a nivel social, emocional y familiar que para los varones. No hay un libre albedrío, tanto las mujeres como los hombres estamos educados para seguir un camino”.

Reportaje realizado como periodista del Ayuntamiento de Málaga y publicado en el Boletín Informativo de Derechos sociales 

viernes, 16 de marzo de 2018

Las tonalidades del universo: entender el feminismo


Aunque tendemos a pensar que todo es blanco o negro, existen multitud de opciones. Acerca de esta manera en la que las oposiciones configuran la forma en la que pensamos habla la escritora, filósofa y feminista Hélène Cixous en Sorties. Alejandro Gomero con relación a la obra dice que “el elemento superior se suele asociar a lo masculino mientras que el otro, más débil, suele ser asociado con lo femenino; aunque con la aparición del pensamiento feminista esa jerarquía ha empezado a ponerse en duda”. Cixous propone, en contraposición a ese antagonismo, “millones de especies de topo aún no clasificadas”: millones de alternativas y colores.

El blanco y negro de la igualdad quedaba asumido en la tradición histórica, no así en la actualidad; aunque aún hay que romper muchos muros para poder observar con claridad las tonalidades del universo. Murallas que se empiezan a resquebrajar entendiendo que el machismo no es ningún color, es una lacra. Machismo, cuya raíz es “macho” a causa de la superioridad del varón a la que hace referencia. Esta forma de sexismo habita en muchas personas incluso de forma inconsciente; día a día, comportamientos rutinarios y cotidianos muestran que la raíz del machismo sigue ahí, sin tener en cuenta lo que supone la idea asumida de considerar a la mujer inferior al hombre. El entorno social actual favorece que ese rastro perviva desde las formas más sutiles, que pasan desapercibidas, hasta culminar en la violencia de género.

Al llegar a términos como este, violencia de género, normalmente comprendemos las consecuencias del machismo; pero la generalidad no suele apreciar las semillas que este va cultivando. El machismo es omnipresente, se puede ver a nivel legislativo en muchos países, en que la mujer no pueda acceder a ciertos cargos religiosos, en las palabras subidas de tono que dirigen hombres a mujeres, en el cuestionamiento a su forma de vestir, en la tendencia a pensar que debe ocuparse de sus hijos e hijas (sintiéndose así realizada como madre) y encargarse de las tareas domésticas, en comentarios que aluden a que ciertos juguetes, ropa, actividades... son solamente para niños y otras para niñas, en el uso del lenguaje... El machismo se observa a diario en situaciones tan rutinarias habituales como cuando un camarero o camarera ofrece la bebida con alcohol al hombre y sin alcohol a la mujer, cuando se achaca a la menstruación el estado emocional de la mujer, cuando se la describe como prostituta al tener varias parejas sexuales mientras que el hombre recibe halagos por lo mismo, en expresiones como “detrás de un gran hombre hay una gran mujer”, en los medios de comunicación y en la publicidad, en comentarios como el de que la mujer no sabe conducir o en hechos como que una mujer deje o reduzca su horario laboral para cuidar de los hijos e hijas pero su marido no. Hay tantos ejemplos como hechos ocurren día a día: que la mujer haga la comida, que la mujer ejerza los cuidados de los hijos e hijas, nietos y nietas o personas dependientes, que a la mujer se le permita llorar y al hombre no, que al hombre se le considere el pilar de su casa, que el ascenso laboral de las mujeres sea limitado (techo de cristal)...

Actos que son consecuencia del patriarcado en el que crecemos; definido por la RAE: una “organización social primitiva en que la autoridad es ejercida por un varón jefe de cada familia, extendiéndose este poder a los parientes aun lejanos de un mismo linaje”. En los estudios feministas: “utilizado para describir una situación de distribución desigual del poder entre hombres y mujeres en la que los varones tienen preeminencia en uno o varios aspectos, tales como la prohibición del derecho al sufragio, la regulación de los delitos contra la libertad sexual, la violencia de género, los regímenes de custodia legal delos hijos e hijas, la doble moral según el género, el sexismo en el lenguaje,mecanismos de invisibilización, la determinación de las líneas de descendencia los derechos de primogenitura, la autonomía personal en las relaciones sociales, la participación en el espacio público (político o religioso) o la atribución de estatus a las distintas ocupaciones de hombres y mujeres determinadas por la división sexual del trabajo”.

Teniendo en cuenta la supervivencia de la lacra del machismo, recordemos la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de (...) sexo”. Estas líneas solo intentan hacer recapacitar sobre la ubicuidad del machismo, sus secuelas y la necesidad de borrar, en todos los sentidos, sus huellas, para conseguir una sociedad en la que impere la igualdad efectiva. Si no se hace ese intento de eliminar su rastro para sí, que se haga por el futuro de los hijos e hijas, nietos y nietas, madres o padres, hermanos o hermanas... o por el pasado: por lo que se ha luchado y conseguido hasta ahora. Porque como sostenía Rousseau “el hombre/mujer (mujer añadido por mí) por naturaleza es un ser bueno y pacífico, pero es la sociedad la que lo corrompe y transforma paulatinamente en un ser violento”.

Aclarada la idea del machismo, que no solo es el extremo sino que tiene muchos matices, llegamos al término feminismo: cuestión que también debemos esclarecer. El feminismo no es un concepto que sirvapara insultar, no es algo que solo está de moda, no es un asunto de ideología política... Es un movimiento que, antes de adentrarnos en él, tenemos que distanciar del hembrismo: “movimiento femenino que busca la supremacía de la mujer”, como explica Barbijaputa en Eldiario.es. “Un intento desesperado de desprestigiar los movimientos feministas”, asume el diario online: “lo que sí consigue una persona que usa este término es dejar claro qué interés tiene él en acabar con las desigualdades”. El hembrismo se podríaconsiderar un concepto opuesto a machismo, según el blog Psicología y Mente: “una actitud que legitima el menosprecio y los ataques hacia los hombres por el hecho de serlo; suele ser equiparado al concepto de misandria, que significa odio hacia los hombres”. Por ello, no debemos confundir los conceptos y asumir que feminismo y machismo son antónimos.

Del mismo modo, feminismo no es lo mismo que igualdad, ya que este último término se refiere al “principio que reconoce la equiparación de todos los ciudadanos en derechos y obligaciones”, como define la RAE. Lo cual es diferente, como afirma June Leeloo: “igualdad es equiparación, es decir que algo no es igual, no tiene las mismas características si se compara con otro u otros; y quiere poseer esas mismas características para que, una vez que se hacen las acciones oportunas, sean iguales/semejantes/equivalentes. El problema de género, es que no somos iguales. No tenemos ni las mismas características físicas, ni biológicas, ni las mismas necesidades”. A lo que añade: “el feminismo lo que busca es la equidad, es decir, según las características de cada persona, que tenga sus derechos sin que esto sea el menoscabo de otra persona”,por lo que afirma: “el feminismo, no se puede llamar igualitarismo porque no busca que todo sea igual, que la mujer se adapte a las normas y reglas masculinas de la sociedad, sino que cada uno tenga sus propios derechos y libertades según sus características”.

En este punto, ya nos podemos adentrar en el feminismo. “Un término que nació en Francia que desde finales del siglo XIX se hizo popular como sinónimo de emancipación de la mujer, principalmente asociado al derecho al voto y la participación política”, expone Montserrat Barba. “Gracias en buena medida al discurso de las sufragistas, la idea de “feminismo” evoluciona hacia un significado positivo, relacionado con la justicia social, la unión colectiva de las mujeres en defensa de sus derechos y la organización social del poder femenino. A lo largo de sus etapas (u olas del feminismo), el término ha sido maltratado por el discurso social y hoy en día sigue existiendo un sector poblacional que, por desconocimiento, evita utilizar una palabra que significa libertad, igualdad y justicia social”, afirma. El feminismo, como defiende Marcuse, “ocurre en dos escenarios: primero, por conseguir la igualdad completa en lo económico, en lo social y en lo cultural; segundo, se busca terminar con la dicotomía hombre/mujer”. Algunas personas que apoyaban y apoyan abiertamente el feminismo son: Frida Kahlo (pintora mexicana), Simone de Beauvoir (escritora francesa), Enrique de Gales (príncipe del Reino Unido), Malala Yousafzai (activista pakistaní), Daniel Craig (actor inglés), Hillary Clinton (política estadounidense), John Legend (cantante y músico estadounidense),Virginia Wolf (escritora inglesa) o Anne Hathaway (actriz estadounidense).

Según la obra Guía de Formación para la participación social y política de las mujeres: “hay una base común en el feminismo: cuestionar las estructuras sociales vigentes y poner en entredicho los valores y prácticas del sistema patriarcal. Pero, a partir de ahí, lo más correcto es hablar de movimientos feministas, ya que no hay un único modelo de feminismo y sí diferentes maneras de expresar esta opción”. Las autoras de la Guía, Luz Martínez Ten y Rosa Escapa Garrachón, exponen que existen tres olas del movimiento feminista: “La primera “ola” se corresponde al feminismo anglosajón del siglo XIX y principios del XX (muy concretado en el derecho al sufragio universal, la abolición de la esclavitud y el derecho a la educación de la mujer). La segunda “ola” se corresponde al Movimiento de liberación de la Mujer de comienzos de los años 60 hasta los años 90 (centrado en aspectos como la sexualidad femenina, el derecho al aborto, el derecho a la reproducción y la incorporación de derechos "invisibles" relacionados con la vida familiar). La tercera “ola”, la actual, incorpora las diversidades femeninas, el ecofeminismo, el ciberfeminismo y la transexualidad, entre otros aspectos, (lucha contra el acoso sexual y la violencia de género y se caracteriza por su dimensión más global, menos limitada a la mujer occidental)”. La Guía explica que “el reconocimiento de un patriarcado histórico es denominador común en losmovimientos feministas, y existe unanimidad en cuestionarlo y querer transformar este desequilibrio del poder para lograr una sociedad más igualitaria, justa y democrática”. A lo que agrega: “el feminismo propone un nuevo contrato social en el que, mediante medidas de conciliación y corresponsabilidad, haya un reparto más equilibrado de las tareas familiares para que se equilibre así su presencia en órganos de decisión política, económica, empresarial o comunitaria”.

El concepto feminismo se utilizaba en la medicina en sus comienzos para “designar un trastorno de desarrollo en los varones que afectaba a su virilidad y les hacia parecer femeninos”, como dice el blogBasta de sexismo. “Después lo usó el escritor Alejandro Dumas hijo hasta que llegó a manos de la sufragista Hubertine Auclert en 1882”, comenta el blog. Dumas lo utilizó en una tesis médica sobre tuberculosis, “un tratado en el que se señalaba que muchos hombres enfermos de tuberculosis tenían rasgos infantiles y feministas como el cabello fino, pestañas largas, piel blanca y blanda, barba escasa, genitales pequeños...”, aporta Montserrat Barba. De estos razonamientos cabe destacar la importancia de comprender el origen del término “feminista” así como de su raíz. “Los prejuicios y estereotipos nacen en muchas ocasiones de la propia raíz de las palabras y de cómo evoluciona su definición a lo largo del tiempo, de ahí toda la línea de trabajo existente para eliminar el sexismo de nuestro vocabulario y de los diccionarios oficiales. Este origen misógino de "feminismo"asociado a la política sexual y a la privación de los derechos democráticos a las mujeres bajo falsos estereotiposasociados al sexo femenino es un buen ejemplo de ello. A finales del siglo XIX, gracias en buena medida al discurso de las sufragistas, la idea de “feminismo” evoluciona hacia un significado positivo, relacionado con la justicia social, la unión colectiva de las mujeres en defensa de sus derechos y la organización social del poder femenino. La palabra también constituye una confusión para algunas personas, pues la raíz lo asocia a la mujer y a la misma vez a la idea de que es lo opuesto al machismo (retomemos el tema de las oposiciones por su importancia); pero, como comprobamos al tratar el origen de la palabra, estas confusiones quedan aclaradas.

Hablemos a su vez de otros tópicos que cargan contra el movimiento feminista. Por un lado, el hecho de calificar a las personas feministas como victimistas. Además de que se comete un error al generalizar tachándolas de victimistas, la figura de la mujer sufre un daño real, por lo que es una víctima (no victimista) de la sociedad patriarcal. Por otro lado, la expresión feminazi también destaca por su relevancia ya que, como explica el blogEl quinto poder: “el concepto “feminazi” es utilizado peyorativamente para identificar a mujeres feministas en general. La palabra alude también a que el feminismo utiliza la exageración como mecanismo para neutralizar a los hombres. Este término nació en la década de los 90, y fue popularizado por Rush Limbaugh, un conservador estadounidense quién hizo famoso el concepto para luchar contra las mujeres que pedían el control sobre su fertilidad y embarazo. Fue así, que encontró genial hacer una comparación entre el Holocausto de Hitler y la lucha feminista por legalizar el aborto”.

Cabe destacar la importancia de las medidas de Acción Positiva para que la igualdad formal pase a ser igualdad real: “estrategias temporales encaminadas a remover obstáculos, prejuicios,situaciones, comportamientos y prácticas culturales y sociales que impiden a un grupo social minusvalorado o discriminado alcanzar la situación de igualdad real”, explica el blog Feminismo y Movimiento de Mujeres. Medidas que no todas las personas llegan a comprender ya que se asumen como formas de favorecer a la mujer exclusivamente, pero la clave de estas acciones radica en recortar el camino hacia la igualdad real: una vezencontrada no serían necesarias. Como indica el informe Acciones positivas para la igualdad, medidas de acción positiva serían: “invitar explícitamente a las mujeres a presentarse a puestos en los que son minoría, arbitrar medidas compensadoras de tal modo que, a igual mérito y capacidad, acceda la persona cuyo género esté subrepresentado en una categoría o función determinada, considerar, como criterio a la hora de elegir turnos, jornada, vacaciones, etc. la responsabilidad sobre menores y de otraspersonas dependientes, evitar la fetichización del cuerpo de las mujeres, así como imágenes estereotipadas en la publicidad de la empresa...”. Es también por ayudar a conseguir la igualdad real por lo que se celebra el Día de la Mujer: “un día para visibilizar a la mujer y reivindicar la igualdad de género”, como informa el blog Hombres mujeres y feminismo. Los hombres no necesitan celebrar ningún día ya que es la mujer la que ha sido discriminada a lo largo de la historia.

Por estas breves líneas, por las mujeres que sufren violencia de género, por la lucha en la que participaron tus progenitores... Por el motivo que elijas o prefieras, ejemplos para defender el feminismo hay por doquier, es necesario apoyar este movimiento para que algún día se consiga ver la luz. Por los derechos fundamentales, por el futuro de tus descendientes, por la igualdad real, por ese color violeta producto del tono de las telas o del humo que desprendía el incendio en el que murieron 129 trabajadoras de la Cotton New Cork que se pusieron en huelga por las pésimas condiciones que soportaban en las jornadas laborales, como expone la webCosas de mujer... Citando a Amelia Valcárcel: "yo creo que me hice feministapor puro sentido de la justicia, y sólo mucho más tarde supe articular conceptualmente qué me sucedía no sólo a mí sino al sexo femenino, en general, y cómo a lo largo del proceso histórico se había ido estableciendo esa verdad de exclusión en la que se nos obligaba a vivir”.