Mostrando entradas con la etiqueta I Congreso Internacional Columnismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta I Congreso Internacional Columnismo. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de diciembre de 2012

Literaturidad




“El columnismo es el solo de violín del periodismo”, decía Francisco Umbral. Una muy buena premisa que hay que tener en cuenta para sentarse en el salón de actos de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid y perderse entre los entresijos de la partitura. El I Congreso Internacional de Columnismo y Periodismo de Opinión que se celebró el 28 y 29 de noviembre sirvió para eso: para delinear el concepto de columnismo determinando su figura, para devorar a grandes periodistas e interiorizar sus consejos y para sabernos posibles autores de esos solos umbralianos. Fue una reunión de más de 500 alumnos y profesionales organizada por los Departamentos de Periodismo I, Periodismo IV y Filología Española III de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.



Comenzó entre una multitud inmensa en tomar unos apuntes que prescindían de convocatorias ordinarias, entre tecleos y pulsaciones con perfiles ansiosos. Multitud que destacó la decana de la facultad, Carmen Pérez de Armiñán, además de anunciar otro congreso que se llevará a cabo en abril y tratará sobre periodistas mujeres. También entre recuerdos, con un sentido homenaje a la profesora Ana María Vigara, del departamento de Filología, recientemente fallecida.



Recogidos por el frío exterior, entre café y café, paseamos por grandes momentos:

-       Umbral

-       Columnismo político

-       Homenaje a Manuel Alcántara

-       Columnismo literario

-       Almudena Grandes

-       Periodismo de Opinión

-       Raúl del Pozo

-       Columnismo deportivo
Alejando el miedo escénico con las palabras de José Ignacio Población, catedrático de periodismo de  la Universidad Complutense de Madrid y Vicedecano de la Facultad de Ciencias de la Información, sereno aunque con algunos lapsus de memoria en lo que se refiere a los nombres de los ponentes en la mesa que moderaba, animó a los allí presentes en la lluvia de preguntas. El columnismo tratado en el congreso era una interpelación de los grandes en este marco, pero estos artistas de la palabra van dando paso a una renovación del columnismo. 



Alberto López Marín, jefe de Periodismo en Punto encuentro, es una muestra de esa renovación. Según él: "el periodismo y el columnismo no deben bajar el listón". Lo imprescindible es la belleza, se puede estar más o menos de acuerdo con el contenido o fondo de la columna, pero la forma es indispensable. “No hay mejor opinión que una información bien armada”, dijo. No hay que pretender un retuit o una opinión, tampoco hay que coquetear con la competencia desleal. López Marín subrayó la importancia de esta profesión, “esto no sabe hacerlo cualquiera”, “para los buenos siempre hay hueco”. También ensalzó a Enrique Meneses como gran periodista y, a su vez, señaló a Salvador Sostres como el peor columnista de España.

En esa mesa moderada por Población, que se puede considerar como la conclusión del evento por la aceptación de los grandes y la intención de que surjan nuevos, también intervino Eduardo Martínez Rico, doctor en filología. Apuntó que él tenía esa vocación desde niño, considera a la columna como el género de la personalidad. Animó a los alumnos que estaban tuiteando el evento en el mundo del periodismo, aún determinando a Internet como uno de los causantes de esta crisis. Según Martínez Rico: “todos los que escribimos en blogs generalmente es porque no nos queda más remedio”.
                                                                                         

Otra silla de esa mesa estaba ocupada por Jesús Nieto Jurado, periodista, que consideraba esa mesa como la intervención menos teórica y más dinámica aunque fuera la hora de la siesta. Nieto Jurado, confesó que se arrepentía de haber estudiado periodismo, “podría ser ingeniero”, dijo. Señaló que escribir una novela es un verdadero coñazo, por otro lado para él el columnismo no es un género tan difícil (o cortarse en lonchas, como diría), pero para escribir en un periódico hay que estar enfermo de tinta. Reveló que su musa es Mourinho y aceptó que el periodismo está en crisis pero, comentó, “la sociedad está muerta”.


Por último, Cristóbal Villalobos Salas, historiador, ocupaba la última silla de esa renovación. Villalobos justificaba el nombre de la mesa por el hecho de que todos los integrantes eran jóvenes. Jóvenes que quizá, como él, desde pequeños quisieron ver su foto al lado de su artículo en un periódico, “te compras a ti mismo y te lees, es como muy egocéntrico”. Admitió que la renovación viene por una vuelta al pasado, aunque mencionó que ahora no hay muchos jóvenes que hagan periodismo literario (“o no nos dejan”), “últimamente se dan las columnas a famosillos como Wyoming”. El historiador distinguió el valor de la columna como fuente histórica, no es un simple comentario de la actualidad. Es cuestión de “abrirse las tripas y ponerlas en blanco sobre negro”, frase de Sánchez Dragó que Villalobos recordó.



Umbral

O el arte de dictar una columna

Francisco Alejandro Pérez Martínez, Umbral por excelencia: poeta, periodista, y escritor, aunque para sí mismo no era periodista, porque decía que no había dado ninguna noticia. Aquel gran columnista que no llegó a utilizar el ordenador, para satisfacción de muchos.

Umbral: “Admito que citarme es una cosa que vende”

Umbral. poeta y periodista, quizá no en ese orden, era y es un ejemplo de literaturidad. Un señor con canas en el recuerdo y peinado de seguridad y personalidad por los costados. Las gafas de un exquisito creador de metáforas o, tal vez, de sencillas deducciones que sólo él sabía expresar. Un personaje perfectamente maquinado para establecerse en un altar de elogios continuados. 

Umbral: “El rock es la navaja de la música”


Umbral solo asistió un año a la escuela, algo que confirma la efímera didáctica tan útil solo en lo superficial. El botones de un banco que acabaría siendo ídolo para muchos y, al menos, un prototipo de saber estar en los periódicos para el resto. Quedará siempre su bufanda en el arte de la escritura sin tapujos, quedará en las ondulaciones del viento de Madrid. Y su forma de cerrar, literalmente, El Mundo.

Umbral: “Lo malo es cierto”

            José Ignacio Díaz Fernández destacó el estilo único de Umbral, sus columnas con un gran valor estructural. “La columna de Umbral es un cuerpo a cuerpo con el idioma”, dijo. Con los adjetivos `llamativo´ y `contundente´ lo definía Javier Mayoral, pero “quizá su legado no sea igual”. Subrayó la importancia de Umbral en el cambio de la columna moderna, “la columna de ahora no se entendería sin el cambio de Umbral”. Destacó la originalidad en la estructura de sus columnas, su estilo (“el legado más problemático de su obra”), su personalidad y construcción del yo o ego periodístico, su creatividad lingüística y atrevida y su arte del insulto.



            David Randall habría encontrado a la persona que encajara fielmente en la descripción de su Periodista universal, sería Umbral, según Pedro Paniagua. Esa persona que comparaba la columna con el soneto. España Suárez, la mujer del gran columnista, también estuvo allí para dedicarle (aunque con vista previa) algunas palabras al hombre con el que pasó casi toda su vida, pues se conocieron cuando ésta tenía 13 años. “Ya son cinco años sin Paco…”
                                                                                          
Umbral: “El que lo piensa todo primero, no escribe nada después.

Columnismo político


O la política entre columnas



La política se deshace en estos tiempos de desdenes y postergación de la esperanza. Las columnas intentan explicar el porqué. “Si no tiene opinión no escriba”, comentó Soledad Gallego Díaz, aunque admitió que una buena columna no es sólo una opinión, no es sólo el deseo de aquella persona que quiere decir algo. El columnismo, y más el político, debe encontrar el tema por sí solo, la materia central sobre la que la gente necesita informarse a partir de un experto en ella. Como dijo, “los columnistas no tienen por qué ser periodistas”, el hecho de tener un título simplemente te da un bagaje (en algunas ocasiones), pero también lo pueden tener otros que no lo posean.



“Soy una periodista de calle. Me gustaba escribir. Me gustaba saber lo que estaba pasando, tener información útil”, dijo Gallego Díaz. Es importante que las columnas se basen en datos, “con los políticos hay que tener cuidado porque son muy manipuladores”, asimismo hay que conservar el carácter literario en lo que se escribe, la presentación y el cierre literario, el broche. María Jesús Casals reafirmó estas palabras: “la columna debe tener carácter”.


Jesús Maraña, el que fuera director de `Público´, se posicionó a favor de las redes sociales como motor del periodismo. Recordando la revolución en la que estamos inmersos, una revolución en el periodismo y en el columnismo, si bien hay que tener cuidado con otros poderes y con generalizar demasiado. Maraña explico que veía mucho talento en las redes, sin embargo “se necesita humildad en el periodismo".


Otra columnista política, Lucía Méndez, asintió que no se esperaba terminar como tal. Coincidiendo con Jesús Maraña en la necesidad de humildad en esta profesión, aportó “el mayor defecto que tienen los columnistas en España es su enorme ego”. Igualmente, defendió las redes, no obstante dijo que el papel de los columnistas se devalúa cuando todo el mundo puede ser columnista, todos opinan. Admitió que no puede ser lo mismo, tener la misma relevancia, hay que jerarquizar. Además, esas opiniones constantes que cualquiera puede emitir agobian al periodista.



“El columnista político debe tener cuidado, estar al día de lo que ocurre y no escribir sobre lo que uno no sabe. Trata de formalizar la realidad”, aclaró Germán Yanke. El periodista comentó que el periodismo político tiene un valor añadido, hay que encajar un hecho de la realidad en el tiempo y el espacio, coincidiendo con Gallego Díaz en que el columnista de opinión no es un simple opinador, es alguien que aporta datos y formaliza la realidad. Para finalizar, apoyó al periodismo de opinión que se hace en España, sin distinción de cabeceras.

Homenaje a Manuel Alcántara

“No ser inferior a uno mismo, eso es lo importante”


Manuel Alcántara, periodista, escritor y poeta, es ese señor con bigote y acento malagueño (andaluz pese a los tópicos) que cautiva a los que querrían ser periodistas algún día, a los que lo son con reticencias y a los que, en un verso muy libre, ven ese bigote como capote de la más humilde y admirable prosa.
El maestro, aunque no quiere que le llamen así, tiene un único mandamiento  “no aburrir a Dios sobre todas las cosas”. Desde el año 58 ha dedicado buena parte de su tiempo a escribir columnas demostrando que es fiel a ese precepto, lo corroboran más de 19.000 artículos. González-Ruano escribió muchos artículos, pero “cada escritor emite en su longitud de onda”. El gran maestro de las distancias cortas, los diez metros del periodismo, como diría él, se ha dedicado en los últimos años a Vocento, demostrando ser uno de los grandes del articulismo español.
            El encuentro-homenaje que los alumnos tuvieron con Alcántara aconteció sobre las 11:30 de la mañana el jueves, una hora temprana para él, como comentó de forma afable. “De las cosas que he hecho mejor en mi vida ha sido dormir, ahora me cuesta coger el sueño y dejarlo.” Hacía mucho tiempo que no pasaba por Madrid, según explico, “Madrid siempre ha sido una playa para todo el mundo”, “pero yo soy un mediterráneo puro”. Vivió unos tiempos en los que existía la bohemia desde el café, aclara que ese Madrid se ha acabado. A dos meses para cumplir 85 años, edad de esquela en sus palabras, Alcántara afirma que “el mundo es cualquier cosa menos aburrido”.





                   Poeta ante todo, “la poesía es fundamental, la poesía lo es todo”, apostilla. “La literatura no se hace con buenos sentimientos, eso está claro”. Declaró que la poesía viene cuando ella quiere pero, con respecto a los artículos, estos tienen que salir sí o sí, “un artículo siempre lo escribes por algo, si no tienes una motivación te la inventas”. Cuando encuentra el título se queda tranquilo, dice. También hay que señalar la pasión que siente por el boxeo, que demostraba cuando escribía crónicas. “Es el único deporte dónde se abrazan  después de combatir, es quitarse el hambre a bofetadas. Pero no estoy muy seguro de que sea un deporte”. “El boxeo no me gusta, me apasiona”.


              En su faceta más personal, explica que le da envidia la condición de estudiante, "habría que ser estudiante siempre". Se ríe con ellos afirmando que reírse es una de las cosas que más le gusta hacer, aunque sea de algo, declara en tono sarcástico. Teodoro León Gross lo entrevistó con el respeto de un amigo, definiendo este concepto como “los hermanos que se eligen”, en palabras de Alcántara. Pero lo más importante es que es fiel a sí mismo.




Columnismo literario

"Yo no soy escritor de periódicos, sino en periódicos", decía González Ruano


El periódico sirve, a veces, para hacer literatura. Manuel Vicent decía que la literatura era ver el mundo a través de las palabras y su sonido, y en un artículo se puede intentar ver el mundo así. Lo ideal para Vicent es una novela que quepa en un artículo, siempre teniendo en cuenta a Camba como el rey del articulismo y a Umbral como `letraherido´.

Se habló del columnismo literario con exigua mención a este pensamiento de Vicent, pero nadie huyó del contenido que expresa en su pensamiento. Espido Freire, vestida muy cómodamente para que alguien tuviera sandeces que criticar, se excusó por su estado inmerso en las vacunas preparatorias para su futuro reportaje en Ghana. Freire empezó muy jovencita en el mundo de la columna, cuenta que a los 23 años la llamaron de El País para escribir una columna quincenal, que escribía con temor y siempre de forma muy literaria. Relata que para ella la columna es una invitación a la pregunta, “como escritora estoy ante dudas, como lectora pido certezas y como columnista opiniones”. Apoya a la literatura, “en la literatura lo que buscamos es un espejo”, “es un compromiso emocional”. A partir de esa columna quincenal que hacía de joven, la cantidad de estas fue aumentando hasta que escribía una columna diaria, “tiene que existir una ética, se complica cuando tienes una columna diaria”. Espido Freire describe la columna como una forma más directa, pero también más exigente de conversar con el lector, “se abre un agujero y el lector tiene que meter la cabeza”. Maruja Torres aparece como admirable creadora de estos.


El columnismo literario también fue defendido por Pilar Vega, que apostilló: “La filosofía en España siempre se ha hecho en los periódicos”. (Pilar Vega sustituyó en la mesa a Joaquín Garrido Medina, que no pudo asistir al evento porque estaba enfermo). Asimismo, Teodoro León Gross, también lo defendió: “columnismo y literatura van unidos”. León Gross sostiene que el periodismo es una literatura menor, muy buena, pero menor. “La confusión procede de la idea de literatura y literario, la columna no es literatura, es un género literario”. Antonio Lucas cerró esta mesa con una afirmación que, creo, pensamos todos: “en la facultad supe que sería ser periodista, pero no me enseñaron cómo”. Para él, y para muchos, “estudiar periodismo fue como hacer cinco veces COU”. El corresponsal de columnas contó que leer una columna es la mejor aspirina que se puede tomar por la mañana y los únicos responsables de que el periodismo siga vivo somos nosotros, los periodistas. Lucas, afirmando que la política en este país, sobre todo, hay que tomársela con cachondeo, aceptó que estamos atosigados de actualidad que no sirve para nada. Como decía Álvaro García: “deja la actualidad que se hace sola, y ven al presente, que te necesita”.




Almudena Grandes

“En mi oficio se dice siempre que la felicidad da malos argumentos”

La escritora Almudena Grandes contó alguna vez que comenzó a escribir gracias al fútbol. Explicaba que en casa de su abuelo, su padre y él se ponían a  ver el fútbol, a los niños les dejaban dibujando, pero a ella no le gustaba dibujar. Así empezó a disfrutar de los lápices para otro tipo de dibujos: la escritura.

 La madrileña considera que ha aprendido mucho del periodismo, sobre todo con su columna de El País. Dice que escribir columnas ahora es muy fácil y muy difícil, se escriben rápido pero se corrigen mucho. Además, ahora hay muchos temas sobre los que escribir, “añoro buscar un tema sobre el que escribir” y, afirma, “para que yo tenga suerte con un tema, el resto debe no tenerla”. Grandes le tiene mucho respeto a la columna, “soy novelista y ahí soy totalmente libre, no hay que justificar nada”. La columna le impone mucho, explica que  aún no hay llegado a tener la suficiente familiaridad con el formato. “He aprendido que puedo llegar a escribir 1849 caracteres”, cuenta, pero escribir un texto tan corto es ponerse un corsé, las novelas son muy largas. El truco que utiliza es amoldar la estructura de la novela a la columna: planteamiento, nudo y desenlace, “la técnica literaria sirve”.

Almudena Grandes expresa: “escribir es mirar el mundo y contar lo que se ve”, conviene tener una sola idea y desarrollarla o hacer un collage. En una columna no caben las cosas grandes, la ambición. “Me interesa más lo que pasa a la vuelta de la esquina que lo que pasa en Wall Street”.



Dice que es una optimista antropológica, como Zapatero, que utiliza la ironía para explicar la realidad, más cuanto peor sea. La madrileña admite que los columnistas son unos privilegiados porque ahora nadie dice la verdad, la gente tiene miedo, no se atreve a opinar para que no se moleste el jefe. Por otro lado prefiere no leer comentarios de sus lectores, “tengo la suerte de que mi periódico no admite comentarios”, “tampoco pongo mi nombre en la alerta de Google”.

     
        Jesús Ruíz Mantilla apoya las palabras de la escritora. Manifiesta que antes los columnistas estaban en altares, ahora se rompe la jerarquía y “hay miedo por el qué dirán”. “Las novelas se escriben para los lectores, las columnas para los lectores de un periódico“, dice, aunque una cosa es la actualidad y otra el mundo en el qué vivimos. William Sherzer destacó esa doble personalidad de los algunos escritores españoles, como Almudena Grandes, la de ficción y el componente personal que muestran en las columnas.



            Almudena Grandes habla de José Tomás como un hombre muy inteligente pero muy taciturno, “sólo habla cuando tiene cosas que decir”. Cuenta que los dos tienen tres cosas en común: el Atlético de Madrid, la república y Sabina.

            La escritora afirma que se `autoplagia´, que lo que más le interesa es concebirse a sí misma como un altavoz. Afirma que empieza un libro mucho antes de escribir la primera palabra. La pena es que tarde tres años en escribir una novela y que vaya un periodista y le diga que se la cuente porque no le ha dado tiempo de leerla. Grandes señala que escribir es un acto ideológico.

Periodismo de opinión

El género de la personalidad

El periodismo de opinión se puede considerar un género literario más, al lado de la poesía, tal vez. Es una forma de expresar la personalidad en voz de los acontecimientos más actuales. David Torres comenta que los columnistas no deben estar atrapados por la realidad, que hay que luchar contra eso. Además, el tema que se trate no es lo más importante, al igual que la grandeza de un libro no depende del gran tema del que trate. Recordemos a Umbral y su columna sobre ombligos, un Carpe Diem sin descanso. La gente quiere leer esas cosas, dice Torres, está harta de Rajoy.

La extensión de las columnas siempre es una premisa que cuesta trabajo, es un espacio muy acotado, pero “mentalmente te haces a él”, comenta. La mayoría de los columnistas pierden demasiado tiempo intentando convencer, la inmensidad de ellos “sueltan unos peñazos tremendos”. Pero el columnismo es hacer pasar un buen rato. “Hay que tener sentido del humor, es una cosa fundamental”. “La escapatoria es la inteligencia”. David Torres expone los columnistas que para él “tienen lo fundamental”, Manuel Jabois es uno de ellos, admite que tiene debilidad por él. También por José Luis Alvite, dice de él que es genial, “te habla de él y de ti”. Matías Vallés es otro ejemplo claro de lo que es el columnismo, lo demostró al contar el ataque a las Torres Gemelas, con un artículo que terminaba con la comparación de King Kong y Alá.

“En otros países no se ve la cantidad de columnas que se ve aquí”, comenta. Torres afirma que una de las labores del columnismo es hacer interesante casi cualquier cosa. “Pienso más en la columna como una pieza literaria que periodística”. Entre preguntas que son comentarios, el columnista apuesta por los pequeños temas para los escritos recordando a Maruja Torres cuando publicó una columna sobre el culo de Ricky Martin. A su vez, reconoce que el peor columnista para él es Salvador Sostres.

Marta Rivera de la Cruz apoya la opinión de Torres, “en la columna vale todo si se cuenta bien”. Dice que la materia prima son las palabras, otra cosa es como trates el tema. Por ejemplo, cuenta que le gustan mucho algunas columnas de Rafael Reig, aunque no está de acuerdo con él. Aún así, asiente que hay temas que pueden tratar ciertas personas y otras no, hay concesiones que sólo se le podían hacer a Umbral.



Raúl del Pozo

Y el ruido de la calle


El heredero de `El ruido de la calle´ de Umbral, Raúl del Pozo, deja patente que escribe para sus lectores sin pensar en las posibles críticas. Dice que el hombre que sabe escribir es superior a todos y “yo siempre quise ser escritor”. Dice que lo único que le gusta es escribir.

            Se dirigió a los alumnos: “si no sentís el veneno, una pasión tan grande como el amor, es mejor que no estéis aquí” y siempre apuesta por los jóvenes periodistas. Del Pozo comenta que hay que tener una terrible vocación. El rasgo fundamental que deben tener los periodistas y columnistas es el veneno. Siempre se puede abrir el camino en la selva oscura del periodismo, las redes sociales conforman la selva inexplorada. “Lo único que sobrevivirá del periodismo en papel son las columnas”. Pero, señala, “el soporte no es importante, lo importante es el talento”.

Raúl del Pozo afirma que no hay que tener respeto más que a la verdad. No quiso dar consejos, explica que no sirven para nada, “ese culto a la vejez es una cosa repugnante”. El periodismo es una profesión tan hermosa, comenta, sobre todo el reporterismo. “Antes los periodistas querían ser corresponsal de guerra, ahora quieren estar en el periodismo del  corazón”. Sobre el periodismo que se hace en la radio, dice, se ha convertido en un gallinero.

            Las columnas son para él pequeñas novelas, no hay diferencia entre novela y columna. Pero, explica, las columnas se escriben cuando el periodista está cansado, “un columnista es un reportero cansado”. Aún así, “la columna es un vicio español”. En una comisaría, como comparaba a la facultad, Del Pozo definía el periodismo como una pasión, así lo entiende. Si bien, comenta, “ese periodismo ha muerto, ahora sólo falta el quirófano”.

            Ruano, Cela, Umbral… son nombres que destacaba en el mundo del periodismo. A Ruano tuvo el honor de conocerlo, explica, de ser un gran amigo suyo, “podía ser grosero y el ser más fabuloso”. De Umbral recibió el testigo de cerrar El Mundo. Este último decía que la mejor literatura se escribe en los periódicos y la escriben los columnistas. A Umbral le pasaba como a Cela, afirmaba Del Pozo, “se creían las cosas”.



             Raúl del Pozo asumió su oposición ante los emprendedores, “es la cosa más cursi que he oído nunca”. También dedicó algunos calificativos a los políticos: esa gente sin alma, hipócritas… “pero un periodista tiene que juntarse con toda clase de gente”. El alfabeto funcional hasta los 30 o 40 años, como dice de sí mismo, comentó que empezaba cada día como si fuera mentira. Además, opinó acerca de la situación actual de los periódicos. Dijo que es normal que se cierren, “si no lo hacen van a quedar a merced de los bancos y los partidos, no sé lo que es peor”. “Es triste que los periódicos no hayan pensado en renovarse antes”.

Columnismo deportivo

“Está politizado el fútbol, pero  también está `futbolizada´ la política, que es el problema de este país”


El deporte también tiene su espacio en el periodismo de opinión, aunque Pedro Paniagua comenta que tiene muy mala fama el periodismo deportivo. John Carlin, escritor y periodista británico, habla sobre este tema explicando que él es “una especie de mercenario de la palabra, un híbrido”. Dice que es un aficionado que de vez en cuando escribe sus locuras en El País.

El columnismo deportivo reunió a John Carlin, Orfeo Suárez, Juanma Trueba, Roberto Palomar, Luis Villarejo y José Félix Díaz entorno a la situación actual por la que está pasando el columnismo. Mourinho estuvo muy presente como se ha mostrado en muchas de las informaciones que se han publicado acerca del congreso.  Como dijeron, escribir se puede considerar un deporte de riesgo si se hace sobre Mourinho. “El periodismo deportivo no existe, existe el periodismo y existe el deporte”, comentaron.



La Huella digital:
“José Félix Díaz, redactor jefe de El Confidencial, menciona el tema que se iba a convertir en el objeto casi exclusivo de toda la reunión: José Mourinho. Cree que cuando se vaya del fútbol español se le echará de menos, pero que “ahora que está, se le echa de más”; y no comparte la afirmación que defienden aquellos que dicen que la prensa debería pagar por tener a Mou: “Nunca se debe pagar por una información. Mou es un terremoto y es un número uno porque, aunque no nos guste, genera un continuo interés” […]

En el turno de preguntas volvió a salir el tema de Mourinho, la profesionalidad de los periodistas, la importancia de un periodismo deportivo (seis mil periodistas acreditados el pasado verano en Londres), la objetividad (Carlin asegura que no cree en ella, pero sí en la honestidad y pone como ejemplo, que ya recoge en su libro El factor humano, cómo gestionó a la prensa el líder sudafricano Nelson Mandela), el patriotismo en los medios, y el papel de la mujer en el periodismo deportivo (ninguna periodista estaba entre las invitadas pero Luis Villarejo hizo una defensa del papel, cada vez más llamativo, en los medios y en los acontecimientos deportivos diciendo que “son nuestras deportistas las que han hecho buenos los pasados Juegos”, aunque Orfeo Suárez reconoce que: “hace falta tiempo para que la mujer alcance puestos directivos”).”


Según John Carlin: “Está politizado el fútbol, pero  también está `futbolizada´ la política, que es el problema de este país”.