jueves, 18 de febrero de 2016
Fernando Pessoa: No estaba loco pero era un genio
A veces, la locura queda ligada a los genios de una forma casi innata. Se presupone algún tipo de enajenación que los envuelve. A partir de ese punto de partida se desarrolla el ciclo Creatividad y locura organizado por el Ateneo de Granada. Una de las conferencias del ciclo centra su discurso en Fernando Pessoa; la conferencia Pasión por la locura en Fernando Pessoa a cargo de Tiburcio Angosto Saura, médico psiquiatra, tuvo lugar el pasado jueves 18 de febrero en la Biblioteca de Andalucía de Granada.
Los escritos del poeta portugués son conocidos y elogiados por muchos, pero el trasfondo de su literatura marca un punto de inflexión que hace del término ‘locura’ un concepto que aguarda la clave de su temática.
Muchos libros tratan el tema de la locura casi de forma inconsciente, tales como El Quijote, La mujer loca de Millás o El alienista de Machado de Asís que se enmarca en la historia de un psiquiatra que acaba volviéndose loco. Otros autores como Maupassaut, Strimberg o Ünica Zurn centran sus escritos en la locura de una forma central. Y, también encontramos los que hablan en sus libros de su propia locura, un ejemplo es Los fantasmas de mi cerebro de Gironella. Pero Fernando Pessoa no encaja en ninguno de estos grupos, explicó Angosto, en sus textos solo intentaba demostrar que estaba loco pero no lo estaba.
La locura se hace visible en cada uno de los escritos de Pessoa. Remotándonos a sus inicios, desde el punto de vista del psiquiatra, este tema central puede ser generado por los difíciles sucesos que el poeta vivió en su infancia. Con tan solo 5 años perdió a su padre y se fue a vivir con su abuela paterna, la cual era presa de una enfermedad mental que la llevaba a odiar a los niños. Exceptuando un periodo de tiempo hasta los 17 años en el que vivió con su madre al volver a casarse, el resto del tiempo vivió en Portugal con su abuela hasta que esta falleció en 1907. Aunque en sus libros no hace referencia a una niñez triste.
Ya con 19 años, Fernando Pessoa se interesó por la enfermedad mental. Los acontecimientos le hicieron pasar por el suicidio de su mejor amigo en 1916. En cuanto a relaciones, solo se le conoce su unión a Ofelia Queiroz en 1920, quién comenta en varias ocasiones que cuando llegaba Fernando Pessoa a veces venía Pessoa y otras un heterónimo, comenta Angosto.
A la muerte del poeta, en 1935, su entorno no conocía que Pessoa escribía tanto. Casi todos los libros del autor que encontramos actualmente provienen de un baúl que estaba en su casa y dónde guardaba 25.000 escritos. Mensaje fue el único ensayo que publicó en vida, del cual se arrepintió.
De Fernando Pessoa podemos encontrar libros como Diario íntimo, su diario real que escribía usualmente. Gerónimo Pizarro tradujo varios de sus textos en obras como Sobre Génio e locura. El poeta Ángel Crespo escribió también sobre el portugués en La vida plural de Fernando Pessoa o Extraño extranjero.
La vestimenta de Pessoa, su aspecto y su forma de actuar no lo delataban ante su entorno como ese loco que él mismo decía ser en sus obras. Pero muchos asumen su locura como un medio del poeta de llegar a ser un genio. Incluso varios psiquiatras, en respuesta a sus publicaciones en su revista Orpheu, lo tachan de simulador. Una revista en la que participaba Ángelo de Lima, quien destaca por su tratamiento del bloqueo del pensamiento.
Nunca sonriendo, casi siempre en bares es como aparece Fernando Pessoa en las fotografías. Un hombre caracterizado por la ausencia de expresividad emocional, salvo en sus escritos. Un autor prolífico que escribió tanto poesía como teatro o novelas policiacas. Inclusive modificó su apellido ‘Pesoa’ por ‘Pessoa’ añadiéndole una ‘s’, que significa ‘persona’ en español.
El poeta portugués se caracteriza literariamente por el uso de heterónimos. Antonio Machado utilizó 14 en sus obras, pero Pessoa llegó a usar hasta un total de 72. En un texto posterior a Impresiones del crepúsculo habla de que en este libro nacieron sus heterónimos. Más en una obra de 1935 contó por qué los creo.
Las afirmaciones constantes en sus obras de que estaba loco, lo llevaron a afirmar que no era un loco diferente a Shakespeare. Lo que lleva a la conclusión, como explica Angosto, de su afán por llegar a ser un genio. Llegó a hacerse el autodiagnóstico de que era un histeroneurasténico y que el origen de ello era la despersonalización y la simulación, dando la razón a aquellos psiquiatras que lo tachaban de simulador. Algo que llega a ser una paradoja ya que la histeroneurastenia se relaciona con el cansancio, la falta de ganas y el aburrimiento.
El autor fallecido que más publica llegó a hacerse pasar por un psiquiatra suyo y a enviarle una carta a un profesor que tuvo diciéndole que se había suicidado para que le contase como era el mismo. Incluso publicó su poema más famoso (El poeta es un fingidor…) un 1 de abril de 1031, día de los inocentes en Portugal, recuerda Angosto.
Algunos lo tachan de esquizofrénico contenido. Tiburcio Angosto diagnostica que Fernando Pessoa era simplemente un obsesivo viviendo en un orden desordenado, no un loco. El psiquiatra considera que Pessoa quería ser un loco para ser un genio, pero no sabía que aunque no estaba loco ya era un genio.
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