jueves, 3 de enero de 2013

De tú a tú




Se fue otro año con la indigesta tradición de transformar cualquier reencuentro en La gran comilona. Las mesas se quedan vacías, como se queda el recuerdo de las felicitaciones de los políticos y/o deportistas y las políticamente correctas de los monarcas. El mantel recubre las constituciones, o no.

Somos, de alguna forma, lo que nos dejan vivir, el poso de nuestra desfigurada cultura popular. Indulgentes corporeidades llenas de fechas puntuales, de citas, de aniversarios y quedadas sin otro fin que liberarnos del día a día. El nuevo año roza sus heridas acumuladas con arqueadas y turbias festividades deseando un tú a tú como el de los que emplean el término `manifestódromo´ o el de Arcadi Espada y Salvador Sostres en sus columnas afiladas. Somos el sueldo permanente de las princesas Disney, y más ahora con las últimas ocurrencias borbónicas.

Se suele hacer balance en estas inhóspitas fiestas. En realidad, diciembre y enero siempre se balancean. Son dos meses llenos de impulsos y de consecuencias no deseadas. Sin titubeos, sin tapujos. Balanceando anillos en copas de champagne, cosiendo calcetines con bordados en oro desgastado, tendiendo la ropa interior roja en pedestales resguardados de la lluvia.

La más olvidada, estos días de movimientos amnésicos y pesadez en las encías, viste de blanco encaje petrificado y carmín de corta duración. En las Palabras liminares de Prosas profanas de Rubén Darío se extendía, hasta donde yo recuerdo, aquel bálsamo suyo de un rojo intenso. Invernal se hace ahora su huella goteando sangre a cada bostezo. Dentro de la sobrevalorada tradición del Roscón de Reyes se comprende todo mejor. Hemos pasado por las mesas sin mirarnos los unos a los otros. Hemos utilizado casi todos los mismos términos de cortesía, las mismas palabras, los mismos susurros para acumular besos en las mejillas. Hemos desquiciado a las más de 12.000 palabras que Cervantes utilizaba en sus obras con las diferentes formas de destrozar la palabra felicidad. Pero, en realidad, ya nada es de tú a tú. 

Columna publicada en la edición impresa de La Opinión de Málaga el 3 de enero de 2013