jueves, 17 de enero de 2013

Recuerdos de Old Black




Ha pasado mucho tiempo desde aquel mayo de 2011 cuando Neil Young viajaba en un Crown Victoria de 1956. Tanto tiempo, o tan rápido, que su sombrero de paja se incendia por momentos. Desde aquel día, desde aquel año, se han sucedido miles de punzadas que se censuran a modo de reflexología. También se ha subestimado la cultura como tal de muchas formas, porque era de donde “se podía recortar con menos consecuencias”, leí en algún lugar de cuyo nombre no quiero acordarme. Pese a los méritos propios, quizá sólo podamos amoldarnos en la delgada coyuntura de posicionar nuestros desvaríos, un principiante SEO antiestrés.

Mucho tiempo ha pasado. Ya todo se divisa desde un estribillo roto a destrezas de arte menor, acomplejado. Acotando al padrino de grunge en una u otra parálisis entre las cuerdas de su guitarra acústica o de una Gibson Les Paul, entre la sensibilidad de su deslizada denuncia social lírica y su Old Black. Jonathan Demme, el mismo que dirigió El silencio de los corderos, centra su trabajo, una vez más, en Neil Young. Con Neil Young Journeys, esta producción que se puede ver desde hace una semana en España, se completa la trilogía junto a Neil Young, heart of gold y Neil Young Trunk Show. Siempre será un éxito, al menos para mí, aunque la razón de serlo, como decía el mismo en Waging Heavy Peace, sea porque la gente habla de lo que ellos harían mejor.

 Supongo que así podemos volver de alguna forma a aquel año, que parece ya tan lejano, con el compositor canadiense. Es sólo una sugerencia. Regresar bajo el manto de una voz frágil que idolatra a Elvis Presley en sus momentos más íntimos, desde su niñez.  Sin cesuras en los versos, sin vacíos. Incluso podemos retroceder más tiempo con solo escuchar Heart Of Gold o Harvest Moon. Como decía Neil Young, protagonista de esta vuelta al pasado: "en aquel entonces la gente cerraba los ojos y escuchaba música. Hoy en día hay una gran cantidad de imágenes que van con la música. Mucha de la música es una mierda y todo es comercial y las imágenes están tratando de vender el disco”.


Columna publicada en La Opinión de Málaga el 17 de enero de 2013