viernes, 18 de noviembre de 2011

¿A alguien le interesa la educación y el empleo?


185 sillas vacías de 208 de un aula de conferencias demuestran claramente que los interesados son muy pocos


Dos días antes de las elecciones generales, un viernes (casi) cualquiera, tiempo inestable: lluvia tímida o asustada políticamente, quizás. Un 18 de noviembre con facciones navideñas al acecho, fisonomía fin de año en las calles con lucecitas de preparación,  espumillones electorales que se aferran al árbol, regalos más que pedidos.

Filosóficamente estábamos en el lugar adecuado o eso describía la facultad en la que nos encontrábamos, `Filosofía y Letras (por excelencia) ´.  Sobre el Lunch Time Británico por el Aula María Zambrano de citada facultad de Málaga: Debate `18N Educación y Empleo´.

No había mucha gente, tampoco se la necesitaba. Como una quedada amistosa maquillada con el nombre de debate electoral. En la mesa diversas formaciones políticas: PSOE, IU, UPyD, xMALAGA, Equo, y PCPE (otros faltaron, como PP, PA…). En condición de moderador, Curro Troya: periodista al estilo de periódico tuitero matutino, árbitro fantásticamente agitador del encuentro.

La sala María Zambrano acogía poco público; cantidad no es calidad. Pero la falta de asistencia hace pensar en la sociedad: en las personas que emiten sus quejas en materia de educación, que transmiten su insatisfacción laboral, que critican  el aumento del paro con tanto desparpajo. Gente, totalmente respetable, que protesta sin buscar soluciones.

Eventos como este, `18N Educación y Empleo´, actos que se hacen por y para estudiantes. Debates que solventarían muchas dudas entre los jóvenes y son ellos mismos los que los rechazan. Alumnos que votan por primera vez y heredan la tradición electoral familiar sin filtros. Adolescentes que, por muchas razones, no tienen la necesidad de buscar respuestas (o no quieren tenerla).

Siempre hay excepciones.

Entonces, cabe preguntarse: ¿nos importa en realidad la educación? ¿Y el empleo? ¿Nos interesa contestar esas cuestiones? Tal vez, como dijo una persona del público, los sillones vacíos en el aula se corresponden con los desocupados en el escenario. Los vacantes van a juego.


Adverbios de duda que podrían elucidarse a modo de teorías. Opinión pública: nuestra piel social. Una Noelle – Neumann que a finales de los 70 postulaba la opinión pública como una forma de control social en la que cada persona adecúa su conducta al comportamiento dominante. Así, las elecciones ya estarán ganadas. La conjetura de la politóloga alemana quedaría actualizada.

Como en la famosa frase de Allen, las grandes cuestiones filosóficas se diluyen en una mera inquietud gastronómica.