miércoles, 2 de marzo de 2011

Hoy: una mirada al pasado...




Los recuerdos a veces no son como queremos que sean, no son felices, alegres... como nosotros, los adolescentes, jóvenes y personas de mediana edad, tenemos entendido.






Las anécdotas y vivencias por las que pasaron nuestros abuelos o incluso padres nos trasladan a un mundo en el que la infancia carece de peluches, juegos con los amigos del barrio, sonrisas en el parque..

La Guerra Civil no solo es un hecho puntual que estudiamos en Historia, es  un acontecimiento que, aunque parece muy lejano, está muy cerca de nosotros y, familiares y personas de nuestro entorno que lo vivieron lo mantienen muy vivo en su recuerdo.

Una vez más, podemos ejemplificar una de las muchas atrocidades que tienen lugar en este mundo que estamos creando, pero a la vez destruimos nosotros mismos; que construimos juntos pero al mismo tiempo nos creemos con el derecho de poder gobernarlo y gobernar a los que se encuentran en él; que permite hacer justicia y tomarnos la justicia por nuestra mano.

Los recuerdos son algo que no se puede borrar, como un gran almacén de datos, vivencias y emociones que algún día experimentamos y se aferraron a nosotros. 

En la memoria de todos aquellos que sufrieron algún daño, vejación o vulneración de los derechos. En alabanza y apoyo a todos aquellos que recuerdan esos momentos y se los transmiten a sus nietos como un cuento antes de dormir. A todos los que ya no están con nosotros, pero siempre estarán en nuestra memoria. Y, sobre todo, a los que dirigieron las grandes catástrofes de la historia, ya sea la Guerra Civil o cualquier otro hecho histórico parecido, porque no podían controlar sus vidas y lo intentaron con las de los demás, posicionándose con gran preferencia entre los asesinos de la dignidad humana, la decepción del hombre. A todos los que recuerdan y son recordados. A todos.