viernes, 4 de febrero de 2011

Gracias por tu música y tu forma de ser. Gracias por la inspiración.






Poco a poco vas aclarando tu mente, vas despejando la niebla que cubría tu alma, que confundía tus expectativas. Como un niño al que antes de nacer un ángel olvidó rozar sus labios para encofrar esos recuerdos.

El tiempo pasa y un día descubres que sabes lo que quieres hacer, comprendes las pequeñas cosas que antes nublaban tu mente y confundían tus fluidos pensamientos.

 Descubres lo simple que es la vida en un mundo que la gente hace complejo, descubres lo que te hace feliz, lo que te hace reír y hace de tu vida un paraíso fantástico en el que vuelan sentimientos y mariposas al mismo tiempo.

Te das cuenta de que existen infinidad de formas de querer e innumerables personas a las que hacerlo. Que la inspiración hizo de una necesidad un sentimiento tranquilizador de serenidad y paz interior.
           
Desde aquí, un nuevo comienzo, insignificante pero satisfactorio, esperanzador para aquel que sepa apreciarlo y se abrace fuertemente a él, pues, aunque no para siempre, estará esperándote…