domingo, 7 de abril de 2013

Simples receptores de incoherencias



“Entre lo popular y lo masivo” de Alonso B. es esa reflexión constante que hace de la sociedad una masa simple y sencillamente encasillada en no ser nada. Es la consideración estimable de hacernos manada, parte de un todo que no se inmiscuye, que no parpadea, no reacciona, no respira.

Nos basamos en las afirmaciones de los grandes como Gramsci, filósofo, teórico marxista, político y periodista italiano, para respaldar estas consideraciones. Nos apoyamos en ellas porque nos estamos acostumbrando a no poder justificar lo que decimos por nosotros mismos.

            Desde aquel Daily Courant en 1702 hasta nuestros días con la infoxicación más indigente y mísera. Con el boom de la prensa de masas en mitad de esas dos columnas que se derrumban: una por ingenua e indeterminada, otra por austera y confusa. El primer ejemplo de acceso a la información lo podemos ver con las actas diurnas, pero a finales del siglo XVII es cuando este acceso se empieza a generalizar para todos los públicos. La burguesía hizo que surgieran los nuevos lectores. Y las publicaciones aumentaron gracias a Girardin, periodista y publicista francés,  que multiplicó los suscriptores aumentando la cantidad de publicidad.
  
Surkel destaca el perfil simbólico-dramático de esta prensa popular. Puro drama ya que a la vez que algo se constituye en sí mismo para llegar a mayor número de personas, también disminuye su complejidad, su nivel de investigación y precisión, su información. Lo popular se hace masivo, puede que sean dos conceptos unidos, o que simplemente no nos veamos capaces de separarlos.

La Opinión Pública que tanto defendía Habermas, acompañado por Víctor Sampedro (uno de los mejores profesores de la Universidad Rey Juan Carlos),  juega un papel muy importante en el planteamiento de esa diferencia de conceptos, popular y masivo. La opinión pública destaca el papel de la sociedad, lo popular, no sólo como algo masivo, sino como un ente crítico que participa de la democracia, o lo que queda de ella.

“Si todos los miembros de una sociedad tuvieran la misma cultura no haría falta una cultura popular”, decía el escritor y político Burke. Y es así, pero el sistema está hecho para que todo esté segmentado en base a la información. Le contestaría a Burke con una frase de Gramsci: “puesto que debemos construir el país, construyamos directorios, enciclopedias, diccionarios”. Pero en la actualidad lo popular es masivo, y lo masivo manipulación.