domingo, 14 de octubre de 2012

De `Axe Wound´ a Tim Burton



La infancia se mantiene en conserva cuando los ajetreos diarios no permiten precocinados como entremeses. Se custodia entre manantiales de profecías y conjeturas sin aliento. La niñez, esa amalgama de ficción y realidad de mentira, bosqueja los retales de un comienzo confuso.

Es un cortometraje, el primero de una tira de obras cuanto menos calificadas con el adjetivo desdeñable. Tim Burton amenazaría esta compostura eterna con una ecuanimidad desbordante, o no. El negativo que cubre la perspectiva de lo imaginario se viste con eso, con la amenaza de ser perpetuo y la compostura de parecer razonable. Por eso, las películas de este director, escritor, diseñador y productor estadounidense se arropan de la inocencia de un mal menor como es la infancia. Films poseídos por el fantasma de su niñez. La sombra de un niño introvertido con matices góticos y oscuros.


También, en la penumbra burtoniana, prevalece el recelo ante lo aberrante. Figuras ilícitas en el plano de lo estilísticamente poético. Aparecen monstruos en sus películas. Seres con mayor emisión de emociones de lo que de un humano se podría esperar. Personajes sacados de las más recónditas esperanzas pasadas, basando su vida fílmica en un vaivén de adorables atrocidades. Axe Wound (traducido como `herida de hacha´), alias que recibió Tim Burton de pequeño por sus `juegos´ un tanto atrevidos, gotea los restos de hombre consumido a películas de terror cuando era niño. Con la brevedad de ser fiel a Vicent Price, actor de cine estadounidense conocido principalmente por sus películas de terror,  en su filosofía de la imaginación.

“El cine es el mejor cuento de hadas” comentaba Burton en una entrevista hace algún tiempo. De ahí que cimente sobre él toda su fantasía extraordinaria.  Lo podemos ver en Frankenweenie su nueva película que se estrenó en España el 11 de octubre. Esta historia nace en 1984, pero Disney se negó a llevarla a la pantalla debido a que su trama contenía altas dosis de terror (ahora contratada con otro `estudio´). Un stop-motion cargado de nostalgia en lugares de Burbank, su ciudad natal. El 3D destaca la importancia del trabajo artístico que hay detrás del montaje. En la película aparece Winona Ryder, siendo la tercera vez que trabaja con ella; se ausenta esta vez Johnny Depp, un anclado generalmente a los trabajos de Burton.


Pero aparte de reanimar su niñez en `cuentos de hadas´ como este, Tim Burton es un pequeño poeta en silencio. En 1997 publicó un libro de poemas The Melancholy Death of Oyster Boy &Other Stories. Memorias de un `misfit´, inadaptado en el inglés más profundo, acotaría en mi perspectiva de cinéfila a secas. Como decía Billy Corgan, "una canción, un cuadro, una poesía no te va a gustar más o menos si sabes que pensaba o sentía el autor al hacerla, te gusta o no te gusta, y punto". Y creo que llevaba razón.