sábado, 25 de agosto de 2012

Católico, apostólico y re(s)catado




Se incendió el terral. Quedará quizá su intermitente brisa y el halógeno de agosto, que dispara voltios. Un día cualquiera, una religión cualquiera. Con entremeses de posgrado y agua bendita (no potable). Pero siempre manteniendo la fe. En lo que sea.

La fe en Málaga, por ejemplo. La misma que Luis Cernuda se empeñaba en desear. Porque a los jóvenes `ahorradores´ no los dejan hacer botellón. Definiendo este concepto como el ruido y la suciedad vestida de alcoholismo que algunos despiden por pura inercia. Aunque la definición correcta que lleva a la prohibición del botellón en muchos lugares tenga más relación con el mercado. Se recomienda siempre el particular botellón en un pub cerrado con la diferencia de precio incorporada. 

Pero se ve que los menores (en sueldo) de edad no tienen imaginación. Parece que en el Palacio de La Aduana sí que la tenían; siendo utilizado, supuestamente, para celebrar fiestas privadas. Simples gajes del oficio.

La fe en una ideología interespacial, en un ente similar a nuestra empresa política, o la fe congénita que nos lleva siempre a echar balones fuera.  En el deporte, justo la pereza del fútbol que expresaba Francisco Cabezas en El Mundo. La perversidad del bipartidismo en goles con porterías sin escuadras. La confianza en los árbitros…

La credulidad innata en cualquier mitin a golpe de bolsas del Mercadona. Certidumbres precoces por y para sobrevivir. Sexo sin anticonceptivos por meras biblias maternales. Con infinitud de Puntos G, de gilipollas. Con el perdón de lo políticamente incorrecto por excelencia.

O la fe en los prejuicios, que distancian a la gente de hacer “literatura con conciencia política”, como decía Ismael Serrano, y no “cultureta”.

Pero sólo nos quedamos con la fe, ese planteamiento sin nudo ni desenlace. Exclusiva la proposición indecente, solitaria. Es el afán de dar prioridad a la solemnidad travestida de rescate, recatada la intención que, dicen, es lo que cuenta.  Apostólicos sin madurez adherida para salir del rebaño sin cuentas del rosario y otras credenciales adjuntos.

Así, un agosto: católico, apostólico y, susurran, re(s)catado.



 Columna publicada en La Opinión de Málaga el jueves 23 de agosto de 2012