viernes, 20 de julio de 2012

Síndrome de Diógenes



Jack Daniel's para desayunar concentrando bostezos similares al anochecer de Los Beatles. Seis de la mañana. Llorar Whisky en compensación a la anticiclónica política (d)eficiente.

Toda esa anticipación metafísica para terminar en la sala de espera de un hospital cualquiera. Pongamos que, para especificar más, tenemos cita con el oculista de turno. Por supuesto, seguridad social. Típicos aparatitos para revisar la tensión, comprobar el buen estado de la retina, dilatar las pupilas (por lo negro del sistema) y descifrar algunas letras para concretar dioptrías a modo de niño de cinco años.

Pues bien, en el supuesto de que esta situación sea real, está jodido.

Porque en verano la sanidad es como un inmigrante sin papeles. Y más en el verano de Rajoy, que durará cuatro años. Porque, dependiendo del turno, quizá tenga suerte y el médico esté en la consulta y todo. Porque todavía no se ha dado el caso de alguna persona que haya sido capaz de descifrar la letra de cualquier doctor, pero el lenguaje de las nuevas tecnologías se les da de lujo. Sobre todo, cuando en mitad de una consulta suena un mensajito de Facebook.
Y por todos los etc que ya conocemos.

La meritocracia del ibuprofeno para todo, el resto son cuentos. Además, la ley de costas nos acerca al precipicio. Al tumulto de medusas y basura con pequeñas dosis de Mediterráneo.

Lo que nos gusta acumular mierda, con perdón, por donde quiera que vayamos. Como en las Crónicas Marcianas de Ray Bradbury. Suciedad, la que amontonamos los turistas de domingo por placer o el sistema sanitario por parecer. También la almacenan los políticos, los que más diría yo, solamente para sacarla cada dos por tres en un mitin o similares. Claro, si se encargan de ir organizando la basura por secciones no tienen tiempo de limpiarla. Pobres.

Y ya que nos habíamos despertado como Los Beatles continuaremos sus pasos. Como decía John Lennon: “no sé que desaparecerá antes, si el rock´n´roll o el cristianismo”; ahora podemos decir: “no sé que acabará antes con nosotros, la sanidad o el gobierno”, para el caso es lo mismo.

Pero bueno.

¿Un Jack Daniel's?


Columna publicada en La Opinión de Málaga el jueves 19 de julio de 2012