viernes, 30 de diciembre de 2011

Deseos de fin de año, antojos de fin de mes


La cuesta de enero toma carrerilla en diciembre

En estas fechas hasta la monotonía se hace monótona. Saludos, comidas, cenas, polvorones y demás atrocidades similares. La rutina te hace comer uvas a causa de un excedente de uva por parte de los agricultores a finales del siglo XIX. Doce uvas con las que la sonrisa incipiente al acabar se hace una broma pesada. Si la Puerta del Sol hablará…

Pareciera que nunca hemos comido dulces y los típicos platos de Navidad. Una dieta anual que en menos de dos semanas borramos de nuestras mentes.

Además de las comidas, están los pellizcos en las mejillas, que da igual que tengas 3 años que 30, siguen siendo el complemento perfecto del “ahí que bonito/a” con esa voz que chirria en la cabeza incluso en la resaca del día siguiente.

Siempre es igual, siempre lo mismo. La tía que se atraganta, el niño que llora, la que pela las uvas y luego no le da tiempo a comérselas, discusiones por la cadena perfecta para ver las campanadas, las sonrisas tras un regalo digamos inesperado…

Miles de temas que se repiten. Las noticias son lo mejor, aunque esté año el roscón de reyes venía con sorpresa, una más. Por último, hay que señalar las pasarelas ese último día del año, el juego consiste en buscar a Wally. La gente se convierte en lentejuelas con pintalabios rojo o directamente en árboles de navidad, Ágata Ruiz de la Prada es tímida al lado de la avalancha de adolescentes en las “discotecas”.

En fin…

Un año, sin más. 365 días en 12 pisos de locos treintañeros, meses que no se definen entre una adolescencia tardía desbocada y una madurez inconsciente. Calendarios con los fines de semana subrayados con un rojo intenso a la vez que invisible. Pero con los días de fiesta rodeados, de obligaciones y responsabilidades. Puentes más que ficticios.

Un año más, decía Mecano. Cantaba una voz desenfadada en la que el pelo corto ganaba en rebeldía al aire. De amor era para Luz Casal, el año.

Un año menos, formulaban Mario Vizcaíno Casas en prosa y La Oreja de Van Gogh en tono de canción domesticada, “mañana será un poco más ayer”. Al hilo documental de refranero: bienes a consecuencia de pesadas nieves, (por consolación).

Año nuevo, al fin y al cabo. Sin estrenar, con lacitos rojos para la inauguración. Con vivos, con muertos… Con un toque de rock alternativo a lo Vetusta Morla. Nuevo, no sé si al son o no de un inédito o solo de un insólito.





Año bisiesto incipiente, el de 2012, que la explicación a una profecía maya concluyó que no era el último. Simplemente será el año en el que comience el sexto sol (Sexto Ahau), que empezará concretamente el 21 de diciembre de 2012. Cada año tiene sus fábulas creadas, sus teorías perversas… Este no iba a ser menos.

Jo jo jo y tal

PD: un consejo, apagad los móviles el sábado y el domingo, yo lo haré ;-)