martes, 18 de octubre de 2011

¡Feliz cumpleaños, Iñaki Gabilondo!



Hay personas para las que no hace falta presentación; el típico recorrido por su vida, la rememoración de su última “hazaña”. Hay personas, a las que las meras palabras de una principianta en periodismo no llegan a definir.

Personas, con función periodística en concreto, a los que sus 69 recién cumplidos superan en fuerza e  ilusión por su verdadera profesión a los acomodados de 20. 69 velas, 69 años que hoy cumple un periodista ejemplar, Iñaki Gabilondo.

El calor en forma de abanicos al este de la sala, el frío correspondiente en el lado opuesto por el aire acondicionado. La falta de sillas justificada por el tumulto de gente que se agolpaba en el Ateneo de Málaga para ver la figura del periodista; mirarle a los ojos, escuchar sus palabras.

Gabilondo entró a la sala más que puntual, incluso minutos antes de la ocho de la tarde, para inaugurar el curso Ateneo de Málaga 2011-2012. Diego Rodríguez Vargas, el presidente del Ateneo, fue el encargado de presentar al periodista junto a Antonio Hernández Rodicio. “Ateneístas, autoridades, amigos, compañeros”, de esta forma Hernández Rodicio comenzaba a relatar muchos de los momentos más importantes de la biografía del ponente.

“Un periodista que hizo programas que nunca hizo” bromeaban a causa de las diversas manipulaciones que se han hecho de las palabras de Gabilondo. “Valiente, audaz y comprometido con la verdad” fueron algunos de los elogios que dirigieron al protagonista de aquella tarde. Pero no solo recibió alabanzas desde la mesa de ponencias, hasta las ancianitas allí presentes susurraban “está estupendo”, peleándose de cuando en cuando con sus audífonos. “No es el único, pero sí un referente”.

No solo hay que hablar de Iñaki Gabilondo como periodista, una ponencia la escucha cualquiera, pero este hombre tiene la capacidad de que la escuches sin cansancio y con la boca abierta. Cocinillas, melómano, prendado de Andalucía… Hay que hablar de él como una persona, cualquiera, que comete errores pero tiene el valor de rectificarlos. “Muy hablador pero poco mordedor”.

Dicen que un periodista tiene que hablar con imparcialidad, pero ni esto es un periódico (aunque muchos se parecerían) ni yo soy periodista, aún. Iñaki Gabilondo, con su habitual traje y corbata (la costumbre de verlo en su video-blog en El País) pasea por la crisis, el insostenible modelo económico; “simpáticos” parches que lo único que hacen es aumentar las tensiones sociales.

Un indignado más, pero no un pesimista más. Gabilondo apuesta por este momento como la oportunidad de reconstruir el pacto social. “La democracia está oxidada” afirma, pero “creo en la democracia”, “creo en los partidos políticos”. El periodista anima a  un cambio en la política porque, comenta, se ponen en riesgo ellos mismos, “los partidos políticos tienen que reflexionar para ser la herramienta del sueño de libertad del hombre”.

Momentos finales de la gran ponencia que se recuerdan con las letras de Sabina de fondo. Palabras de un gran hombre a la altura, con reflexiones periodísticas positivas. Con reuniones de periodistas en gimnasios de lucidez, con conciencia y convicción. Con la misión ciudadana de hacer fuerte la (verdadera) democracia. Y, con el único lastre periodístico de no tener conciencia de lo común. “Necesitamos ciudadanos implicados”.